Para nadie es un secreto que Helloween ha sido una de las bandas más influyentes e importantes de los últimos años. La estructura y la forma de composición de sus temas establecieron los patrones sobre los cuales se regiría luego el power metal. Esto los ha convertido en íconos, y en modelos a seguir por cientos de bandas alrededor del planeta. No es de extrañar, pues, que fans del grupo decidieran poner en el mercado un tributo a sus héroes, siguiendo de esta manera una tendencia iniciada unos cuántos años atrás.
Así, a través de Arise Records, ve la luz en el año 2000 “Keepers of Jericho - A Tribute to Helloween”. Como es natural, siendo que Helloween puso los estándares del power metal, pues fueran bandas power las que tomaron parte en este proyecto. Nombres grandes de la escena, tales como Rhapsody, Sonata Arctica, Heaven’s Gate, Metalium, Brainstorm o Labyrinth contribuyen a rendir homenaje a los alemanes, algunos con más éxito que otros.
El disco lo abre Rhapsody, con “Guardians”. Una gran presencia del teclado adorna este tema, pero la manera de interpretarlo es fiel a la original. Una buena demostración de parte de los italianos. “I Want Out”, a cargo de Sonata Arctica es, sin pensarlo mucho, uno de los más flojos del disco. Más rápida que la versión original, y un teclado con sonido de Atari destruyen un buen tema. Heaven’s Gate nos trae una agradable sorpresa con “A Little Time”,dándo una demostración de arreglos. La guitarra arranca con el riff normal, mientras que la batería empieza más lenta, dándonos un excelente contraste. Pero luego retoma la forma conocida del tema, y lo hace de una manera simplemente genial. Metalium, con “Ride The Sky”, mantienen el espíritu de Helloween en el “Walls of Jericho", resultando en un versión muy aceptable, con ese peso y tecnicismo de los homenajeados.
Luca Turilli y “I’m Alive” pasan sin pena ni gloria, mientras que Morifade toma “Judas” y la interpreta tal cual es, únicamente con un sonido más moderno. Por su parte, parece que Vision Divine no se tomo este tributo en serio, ya que la producción de “Eagle Fly Free” es simplemente desastrosa. La voz está muy, pero muy por encima de los instrumentos, mientras que las guitarras casi no se distinguen. Un desperdicio. Brainstorm se atreven a tomar un tema como “Savage”, no tan clásico y que más bien fue lado B de un sencillo, pero hacen una muy digna interpretación del mismo, manteniendo incluso ese aspecto humorístico de Helloween. Uno de los mejores del álbum.
El disco continúa con “Future World”, a cargo de Labyrinth. Si la producción de Vision Divine fue mala, esta no se queda muy atrás. Curioso que sean las bandas del Olaf Thörsen, ¿no? De todas maneras, la interpretación tampoco es del todo buena. Cydonia devuelve el asunto donde debe ser, con “Save us”, con una buena y fiel interpretación, aunque la vuelan al cambiar parte de la letra antes de los solos: la original dice “and thus, all men are children of god”, pero ellos dicen “and thus, all men are children of a fuck”. No veo el porque, y le quita algo del sentido del tema. De seguido nos encontramos a Squealer y a “Victim of Fate”. Musicalmente, es bastante sólido, el grupo se nota amarrado. Vocalmente, pues no funciona del todo bien. Su vocalista Henner tiene más bien una voz muy grave para esta canción. Y como dato interesante, dentro de la parte lenta se escucha, de fondo, la introducción de “Future World”, también en forma lenta.
Los españoles de Dark Moor no se amilanaron y emprendieron una tarea monumental al escoger “Halloween”. Con la particularidad de tener una cantante, y con una presencia bastante fuerte del teclado, adornando por aquí y por allá, el grupo va sacando la faena. Su vocalista Elisa no es mala, pero no es tan melódica como Kiske. Sin embargo, esto no le quita al trabajo de Dark Moor, quiénes se apegan a la estructura del tema, a la vez que presentan elementos propios, tales como el trabajo del teclado y los coros. Punto alto de esta producción.
Y para cerrar, Secret Sphere nos trae “How Many Tears”.Por dicha, la banda mantuvo la esencia demoledora de esta canción, y nos trae una representación fiel del clásico del “Walls of Jericho". Excelente interpretación, y un sobresaliente peso en las guitarras. Pero el grupo no podía quedarse sin dar su sello personal, y es de esta forma como al final nos encontramos un cierre acústico. De primera entrada, es chocante y uno piensa: “¿Qué pasó?”. Pero, luego de unas cuantas escuchas, este pensamiento cambia y termina adorándolo.
De esta forma, 13 bandas, cada una dando su toque personal a esta producción, muestran al mundo cuál es parte del origen de todas ellas. Es un tributo bastante consistente, aunque como se mencionó antes, no es perfecto, ya que hay tres o cuatro temas de relleno. Pero los temas buenos son en realidad buenos, y agradarán a los fans del género. Y, en especial, brinda un justo reconocimiento a una banda que en definitiva lo merece.
Calificación: 83/100
Randall