Stéphan Forté es parte de una amplia gama de talentosos guitarristas franceses que en los últimos años han encontrado su punto de acción en el Metal Progresivo y la Fusión experimental; me refiero principalmente a gente como Cyril Achard y Patrick Rondat, que han adquirido gran notoriedad en la actualidad musical internacional con sus trabajos, lo que a significado una gran atención sobre la variedad y calidad musical de la escena francesa, tan desconocida, por lo demás, para la mayoría de escuchas.
Este joven músico de formación clásica formó su banda y debutó con este álbum en donde sobresalen sus aptitudes como compositor y arreglista, así como sus dotes de virtuoso son notables a primera escucha. Pero algo que queda muy claro al terminar de escuchar esta obra es que este trabajo no proviene de una agrupación de un único miembro, su música no tiene una personalidad unívoca a pesar de que Forté compuso todo el material y eso es lo que tiene de especial este debut pues nos habla de que las características de los músicos que participan en el se hacen notar a cabalidad a lo largo de las transformaciones que sufren las piezas.
Esto nos dice algo que quizá ni el mismo Forté vislumbro en el momento de esta realización e incluso nos revela la mano brillante de uno de los productores más aclamados de la actualidad como lo es Dennis Ward. Y es que el sentido general de la obra es en apariencia poco engañoso, pero en la disposición de sus partes la semántica ya no es tan clara, pues surge la noción de que los segmentos fueron asignados y conjuntados de manera tal que no se perdiera ni la lucidez melódica de Readman, ni la marcha acentuada y definida de Bruinenberg, ni tampoco las secuencias vertiginosas de frases solistas de Andersson.
Esto es de resaltar debido a la presencia en el discurso de momentos ricos en cuanto a elocuencia y sensibilidad que tornan aún más sugerente y atractivo el cuadro, hecho que no es típico para la mayoría de agrupaciones en donde el elemento Neoclásico predomina; y es que a este estilo siempre se le ha criticado su insistencia en la parte técnica y de velocidad dejando a la expresividad un rango prácticamente nulo, estéril y frío son los mejores calificativos que se le podrían conceder y esto no quiere decir que el estilo no tenga buenas cualidades del todo, es simplemente que antes de ser demostrativa e imperiosa la música debe ser descriptiva.
Sin embargo, hay que notar que existen muchas formas de describir un objeto o un estado, por esa razón hay que introducir una acepción que tiene que ver con que haya intencionalidad en la conceptualización del discurso, o sea que la descripción no se convierta en algo accesorio que pueda ser prescindible, o que se torne en un enajenamiento. Por esto último entiendo el acto a través del cual el discurso se dobla o se vuelve sobre sí mismo y se torna disfuncional por el azar; esto es precisamente algo que se mal entiende o interpreta en muchas bandas de Metal Progresivo, o de Jazz Fusión por ejemplo, que toda la vida desde su concepción han sido considerados por muchos como una expropiación del músico por el instrumento, o como un acto presuntuoso y arrogante.
Este tipo de acusaciones me parece que están fundadas en una sustitución del criterio que se debe utilizar según el contexto de una obra, por uno más conveniente para el sujeto, uno que le es más afín y con el cual este puede juzgar. Esto ocurre porque se tiene la creencia de que se puede aplicar un concepto de la interpretación, que es adecuado solo para cierto objeto en específico, para comprender objetos de naturaleza distinta; lo que conlleva a una perspectiva desviada pues es como si se utilizara un destornillador para sacar un clavo, o como si un físico pretendiera probar una ley del movimiento de la materia utilizando una teoría basada exclusivamente en la química. Mi tesis es la siguiente: no se puede, técnica y rigurosamente hablando, estudiar un objeto sin nociones fundadas en el mismo objeto pues esto produce una opinión basada en una actitud arbitraria, en el gusto, que es siempre algo personal y subjetivo, y este no tiene nada que ver con el entendimiento objetivo de la música.
Así, aunque lo neoclásico sea el tono preponderante, no es el caso que este sea un disco donde predomina un instrumento por sobre los demás, por eso se hace sentir con gran agrado varias capas de texturas que se turnan entre las introducciones, los interludios instrumentales y los coros, cambiando según sea el caso más conveniente para el momento de la canción, de lo más Heavy progresivo, a lo más barroco, o a tendencias más del Hard Rock moderno, por eso es valido deducir que las composiciones se llevaron acabo pensando en el estilo propio de cada uno de los participantes, algo así como lo que hace Derek Sherinian con sus trabajos repletos de músicos de diferente ascendencia.
Como mencione antes al ser este el primer encuentro, el resultado es satisfactorio por tener una clara dirección, por su buen equilibrio, por discriminar las situaciones apremiantes para el dinamismo de las piezas, por su cohesión y por evitar los lugares recurrentes a los que nos tiene acostumbrado el estilo.
Calificación: 80/100
Salvador