Toda agrupación metalera que busca dejar huella necesita necesariamente de una obra maestra, los poco conocidos norteamericanosde Agallochcasi lo consiguen con sus dos discos anteriores pero por fin lo han conseguido con este su tercer álbum“Ashes Against the Grain”; tras cuatro años desde que editaran su bien recordado “The Mantle” vuelven a presentarnos su particular estilo de hacer metal envuelve al oyente en una atmósfera cargada de sensaciones y tensión constante por medio de un viaje sombrío, melancólico y etéreo de sonidos increíblemente coordinados a través del Dark metal, el black metal, el Doom metal, el progresivo escandinavo, Neo-folk y algo de rock, consiguiendo así un estilo personalizado y depurado sin igual.
“Ashes Against the Grain” es un disco solido sin un solo altibajo y con el sello personal de este gran grupo, cargado de fuerza y melancolía al mismo tiempo. La elegancia del sonido de esta banda se hace notar en cada corte y su gusto por los sonidos extremos cercanos al black y las voces semi-black combinadas con limpias no pasa desapercibidas. El disco esta compuesto de ocho magníficos temas:
Limbs: Con un comienzo nada habitual la banda crea una atmósfera de melancolía en el oyente. Es un tema lento pero con constantes variaciones y cambios de esquema. Casi diez minutos de música dan para mucho y Limbs es una prueba fehaciente de ello con guitarras limpias y frías, guitarras distorsionadas y voces oscuras.
Falling Snow: Sigue la línea del tema anterior pero se trata de un tema menos ambiental y con más fuerza.Las voces tiene aquí un papel bastante mayor que en el tema anterior y la interpretación de la batería es soberbia. También esta canción esta llena de variaciones y la habilidad de este grupo para combinar distintos tipos de voces y sonidos y conseguir un resultado excelente es abrumadora.
This White Mountain On Which You Will Die: Se trata de la canción más corta del disco con mucha diferencia (1:39). Es un tema “meramente” ambiental. Sirve para crear una atmósfera densa que sirve de introducción para lo que viene después.
Fire Above, Ice Below: Nada más y nada menos que 11 minutos de majestuosidad y atmosferas epicas hay ritmos “vikingos” y mucha melancolía y oscuridad. En algunas cosas me recuerda a Twilight Of The Gods de Bathory. Esta podría ser una influencia, muy diluida eso si, en este sonido. Compositivamente es un tema que sencillamente no tiene fallos. El grupo ha sabido como combinar cada elemento, cada nota, cada silencio para conseguir uno de los mejores temas que he escuchado en los últimos años.
Not Unlike The Waves: El sonido del mar que terminaba el tema anterior inicia este en compañía de un atípico riff. Nos encontramos ante un tema con mucha fuerza dónde la base rítmica y los riffs son más fuertes y tienen más peso en el tema. De nuevo Agalloch exhiben su capacidad compositiva y su habilidad para hacer que sonidos y estilos bastante dispares suenen como uno solo.
Our Fortress Is Burning I: Aquí tenemos la primera parte de la trilogía que cierra el disco. Algo similar a unas campanadas da entrada a un riff muy adecuado y a una melodía triste y melancólica.
Our Fortress Is Burning II – Bloodbirds: Enlazando a la perfección con el tema anterior la segunda parte de la trilogía continua por el mismo sendero que su predecesora.El tema anterior es puramente instrumental y este parece seguir el mismo camino, sin embargo no se echan de menos las voces, de hecho te sientes demasiado atrapado por la música para pensar en ellas hasta que hacen su magnífica entrada.
Our Fortress Is Burning III – The Grain: Cerrando la trilogía tenemos este tema que en realidad es una outro con un ambiente sicodelico y a vesces “espacial”.
Ashes Againts The Grain es probablemente el mejor trabajo de lo que llevamos de 2006. Se trata de un disco oscuro y lleno de experimentación todo un acierto compositivo con pocos rivales y las ambientaciones que podemos encontrar en sus cortes no se ven muy a menudo. Si lo ven por ahí no lo piensen cómprenlo no los defraudara.
Calificación: 100/100
Douglas