La historia del metal en nuestro país ha tenido sus momentos brillantes. La década de los noventas nos dejó algunas joyas como el “Planeta Odio” de Mantra o el increíble y por siempre subestimado “Live Oppression” de los desaparecidos Colémesis, para mencionar sólo un par. A ese grupo de selectas obras nacidas de mentes costarricenses, tengo que agregar el “Eternal Tears…” de Alastor Sanguinary Embryo.
Pero primero pongamos las cosas en perspectiva: el black metal nunca ha sido el género más prolífico de la escena nacional. De hecho, todavía hoy sigue sin serlo. El primer disco de black hecho en tierras ticas que escuché en mi vida, fue este, y justo en el año en que fue lanzado. 1999 era el final de la década que había visto la cúspide de Emperor, Darkthrone, Satyricon, Burzum, Immortal, y todos los demás nombres sagrados del panteón black. Pero al mismo tiempo, en 1999, la escena black underground internacional no llegaba todavía a su “madurez”, muchísimas cosas que fueron grandes después, apenas se gestaban.
En este contexto, toparse con un álbum de black metal hecho en nuestro país, fue más que una sorpresa, porque el sonido súper accesible de Dimmu Borgir o Cradle of Filth no influenciaba a nadie todavía. Con esto quiero decir, que me encontraba frente a una obra totalmente honesta, puro black metal underground de los noventas. Melódico hasta decir basta, pero con un filo áspero que lo mantenía siempre dentro de límites saludables.
Tal vez le sea conocida a algunos lectores, mi opinión sobre el black metal ortodoxo, o muy apegado a las fórmulas, pero en este caso, situando “Eternal Tears…” en su momento histórico, no veo falta alguna, porque lo que podemos denominar “fórmula” o “receta” del black metal, no se había agotado.
Blackart Masterpiece (The Triumph Over The Death), es una muestra de black metal melódico, riquísimo en estructuras y con DOCENAS de tremolo riffs que con toda seguridad tendrán que agradar al buen escucha. Himno clásico que no cansa a lo largo de sus más de doce minutos.
Ni qué decir de The Four in Unisono, otra sinfonía de riffs black algunas veces suaves y cadenciosos, otras veloces pero nunca ruidosos o inentendibles. Diez minutos de black metal memorable.
Otro punto que en este caso específico, le agrega valor al disco en lugar de sustraérselo, es nada menos que la producción misma. Podemos pasar un año argumentando todo lo mejor que pudo haber sido, pero por una vez reconozco, que el estar lejos de la perfección, le da un aura que retienen en mi opinión, sólo la obras underground hechas en su mayoría durante los noventas.
Pero basta de cumplidos, también creo que hay falencias. Nunca me lograron convencer del todo los tracks instrumentales Through Asmodeo's Blackened Flames y Eternal Tears (enteramente interpretados en teclado); siempre quedé con la impresión de que los arreglos pudieron haber sonado mucho mejor, con sonidos menos sintéticos. Así mismo, el último track, The Universe's Pillars Fall no alcanza el nivel de los dos anteriores, pues me parece mucho menos rítmico y falto de dinámica. Esto último es un asunto de percepción pues el sonido y el estilo es el mismo, pero me inclino a pensar que el standard puesto por Blackart… y The Four… simplemente quedó muy arriba.
Mención aparte a las letras y el arte del disco, mis favoritos hasta el día de hoy sobre cualquier otra obra de black metal latinoamericano. Sobra decir que “Eternal Tears…” es materia obligatoria para todo metalero costarricense, y que los fans del black en particular, tienen en este disco, una pequeña joya que atesorar en su colección.
Websites: http://www.alastorse.com/
http://www.myspace.com/alastorse
Calificación: 80/100
Mauricio