Anata es una banda sueca que dio sus primeros pasos allá por 1993 y que editó su primer trabajo en 1998, bajo el título de The Infernal Depths Of Hatred bajo el sello Seasons in The Mist. Desde ese entonces ya estos muchachos mostraban una fuerte inclinación hacia el Technical Death Metal, influenciados por supuesto por el que practicaron bandas como Pestilente y Atheist a inicios de la década pasada, pero con más énfasis hacia la brutalidad y menos hacia la demostración instrumental; sin embargo no sería hasta la edición de Under A Stone With No Inscription que realmente el grupo dio de que hablar seriamente dentro del círculo del Technical Death Metal.
Anata es un grupo que sigue creciendo y con la edición de este The Conductor's Departure sigue confirmando que quieren más, no solo demostrar que tienen la capacidad, algo que ya nadie pone en duda, sino también que su trabajo sea reconocido tal y como lo idearon desde un principio. Si bien no es música que no hayamos oído antes, me atrevo a decir que Anata es hoy por hoy uno de los mejores exponentes europeos de esta variación de Death Metal, que se ha levantado como el Ave Fénix después de un bache de poco más de 10 años cuando desaparecieron Pestilente, Atheist y Cynic, quienes eran los que marcaban la pauta.
El Technical Death Metal de Anata en este material, como es casi la regla en estos grupos al ir pasando el tiempo, es menos rápido que en los anteriores, sigue siéndolo, pero el grupo le ha dado más importancia a la parte técnico-interpretativa, que a la brutal-veloz. Tanto así que podemos apreciar como el sonido de la instrumentación es en muchas ocasiones a lo largo de este disco más extensa que lo que pueda vociferar Fredrik Schälin, el sonido de las guitarras es mucha más limpio que en el pasado. Pero dentro de toda esta magnífica exposición musical, el grupo no olvida sus raíces y el peso que tiene cada tema es brutalmente delicioso, el cual acompañado por el concepto melódico-compositivo hace de este disco una amalgama perfecta de sonidos que lo convierten en una catarsis auditiva.
Es importante destacar el gran trabajo de sus músicos en este aspecto ya que su baterista Conny Pettersson (Beseech, Eternal Lies, Trendkill, RotInjected) y su bajista Henrik Drake le brindan un contrapeso a las canciones; mientras las guitarras de Fredrik Schälin y Andreas Allenmark están sumidas en melodías intrínsecas que se apoyan mutuamente y en las cuales los riffs pesados del Death son totalmente dejados de lado, bajo y batería se encargan de mantener esa parte de su estilo presente a punta de velocidad y peso. Este es uno de los elementos más importantes dentro de la estructura de las canciones que componen este disco, permitiéndole a la banda jugar con varios tipos de sonidos al mismo tiempo.
Sus canciones tienen a parecer más brutales de la cuenta, especialmente cuando Schälin canta y labatería ataca a mi por hora, pero este es uno de esos discos que resulta engañoso al principio, de primera entrada tiende a sentirse muy pesado y rápido, pero conforma van sucediendo las canciones empezamos a entender las composiciones de este grupo. La situación para un oído entrenado en Death Metal puede resultar más sencilla, pero para quienes no son seguidores del género puede resultar algo más complejo, tal es el caso de las canciones Downward Spiral into Madness o Cold Heart Forged in Hell, por citar un par, que son canciones que inician muy fuertes, pero conforme se van desarrollando las ideas musicales se transmutan, sin que por eso se pierda el estilo propio del grupo.
Caso contrario a canciones como Complete Demise o Better Grieved than Fooled, las más accesibles, desde el punto de vista de brutalidad, ya que te preparan el terreno antes de atacarte con sus cambios, o el caso de I Would Dream of Blood, canción con pocos cambios y que a pesar de su limpia interpretación es bastante simple y más apegado al Death Metal tradicional sueco, pero que te puede funcionar como puerta para entender más claramente la evolución de este disco. También tenemos canciones como The Great Juggler y Disobedience Pays las que incian sin dejarte respirar y desde un principio pueden dejarte atontado, pero que conforme se desarrollan bajan ese nivel de adrenalina interpretativa.
Anata nos da con The Conductor's Departureuno de los mejores discos de Technical Death Metal de este 2006, un álbum que merece la pena no solo que lo escuches, sino que te tomes el tiempo para digerirlo y descubrir la maravilla que se encierra detrás de esa brutalidad que los acompaña.
Calificación: 98/100
Paul