En 1991 llegó a mis manos este impresionante disco de Thrash Metal de la banda Annihilator, un grupo proveniente de Canadá y que con un estilo muy original ha logrado convertirse en uno de los más influyentes del género. Never Neverland fue su segunda producción y con él Annihilator pudo consolidarse dentro de la escena metal mundial, bajo la batuta de su eterno líder, Jeff Waters, un granjero canadiense que dio sus primeros pasos a mediados de la década de los años 80 bajo el nombre de Phantasmagoria.
Never Neverland nos ofrece un Thrash de primera línea que está a la misma altura de su disco debut Alice In Hell, aunque con algunos cambios en su alineación como es el caso del vocalista Couburn Pharr, en lugar de Randy Rampage y el guitarrista Dave Scott Davis por Anthony Greenham. Desde un punto de vista global pueden parecer muchos cambios, pero en Annihilator esto se convirtió en pan de cada día; Waters nunca en casi 20 años de carrera ha podido mantener un grupo base, lo cual es una lástima porque esto le ha causado muchos altibajos, sin embargo esta situación tampoco ha atentado con la línea del grupo, ya que Jeff siempre ha sido el alma del y ha tenido muy clara la dirección que debe seguir.
Abre el disco la más que genial y memorable The Fun Palace, una canción que te da directo en la quijada, con una línea melódica que solo Waters puede hacer y unos riffs excepcionales, te ponen a mover la cabeza sin parar; aunque no es rápida al inició va evolucionando poco a poco y en el intermedio arremete con todo y en el que Jeff hace gala de su capacidad interpretativa. Una canción para la posteridad y que es todo un clásico dentro de la carrera del grupo y del género a nivel mundial.
Road To Ruin sigue en la misma línea, nada de velocidad, un poco menos que The Fun Palace, pero con mucha clase. Sixers And Sevens es más elaborada, con más cambios y ecxelentes riffs, acelera en el intermedio un poco para ayudar al solo, tónica que se repite a lo largo de toda esta producción. Stonewall arranca de golpe y rompe el esquema al incluir guitarras acústicas en varios momentos que sirven para cambiarle la forma a la canción; además, tiene un puente también en acústica que la hace una de las composiciones más inteligentes del disco. También podemos apreciar una fuerte influencia de Judas Priest en ella.
Never Neverland es una oda al Thrash tema que inicia suave con otro solo genial de Waters, que sube y baja en intensidad constantemente y donde las acústicas llevan la batuta, muy en la onda Fates Warning, pero los pocos riffs que tiene son deliciosos. Con esto llegamos al final de la primera parte donde las canciones elaboradas y no muy rápidas son el patrón.
Entrando en la segunda parte, que está repleta de riffs y canciones veloces que inicia con Imperiled Eyes que es la canción más devastadora de este disco, una marejada de riffs que te dejarán convencido de que Annihilator es toda una máquina de hacer Thrash, especialmente en el coro y las acústicas tampoco quedan de lado, sello personal de Jeff. Kraft Dinner es otra de las fuertes, una cortitay graciosa que Jeff hizo dedicada a su afición por la comida de esta marca: macaroni maniac, a cheddar cheese heart attack. I love Kraft Dinner!!!!
Phantasmagoria es otra de las pesadas, furiosas y rápidas, con otro filoso riffs que igualmente te pone a mover la cabeza sin parar de principio a fin. Reduced To Ash, aunque menos rápida es bien poderosa, por ese doble bombo constante y pesadoy esas fuertes líneas de bajo que ha sido apoyo importante dentro del sonido de Annihilator. Ya para cerrar llega I Am In Command, muy parecida en cuanto al tempo con respecto a la anterior, pero con más energía.
Annihilator es una de esas bandas que debido a sus inconsistencia, no por culpa de Waters sino más bien por la falta de recursos, no se le ha reconocido como lo que son, unas leyendas del Thrash. Por suerte en los últimos años esta situación ha ido cambiando paulatinamente y cada lanzamiento ha sido seguido de cerca por la crítica especializada. Desgraciadamente estos males no han desparecido y Annihilator no ha podido volver a hacer discos de este calibre, Carnaval Diablos fue talvez el que más se le acercó, pero aquí está estas joyas indispensables dentro de la discografía de todo buen thrashero.
Calificación: 99/100
Paul