La carrera de la banda británica Antimatter ha sido algo extraña. Fundada por Mick Moss y el ex-bajista de Anathema Duncan Patterson en 1998, Antimatter buscó desde sus inicios un estilo ambiental y melancólico alejado completamente del heavy metal. Su primer disco (Saviour - 2000) tenía un sonido electrónico con pasajes acústicos acompañado de las voces de Michelle Richfield y Hayley Windsor. Para su segundo trabajo (Lights Out – 2003) Antimatter cambia a una música más minimalista y acústica, mientras que el tercero (Planetary Confinement - 2005) es como una combinación de los dos anteriores.
Después de “Planetary Confinement”, Duncan Patterson anuncia sorpresivamente que abandona la banda para enfocarse en su proyecto electrónico “Ion”. A pesar de perder a su cofundador, Mick Moss toma la decisión de continuar con Antimatter y traer como invitado nada más y nada menos que a Danny Cavanagh de Anathema. Pese a que Danny no participó en la composición de los temas, la influencia de Anathema es bastante fuerte en “Leaving Eden”. Los matices electrónicos desaparecieron con la partida de Patterson y Moss busca complementar la base acústica con guitarras eléctricas que suben la intensidad en diferentes momentos. La lírica es triste y sombría, perfecta para acompañar las melancólicas melodías que además de Anathema recuerdan un poco a My Dying Bride, sobre todo cuando hace aparición el violín a cargo de Rachel Brewster.
“Redemption” inicia solamente con piano y la sentimental voz de Moss hasta llegar al coro donde entra una percusión suave. El solo de guitarra de Danny tiene como siempre su particular estilo inspirado en el maestro David Gilmour y cierra el tema con la línea “Looks like it's gonna be another one of those rainy days again...”. “Another Face In A Window” sigue el mismo esquema del tema anterior pero le añade un toque más de tristeza al incluir el violín, mientras que “Ghosts” expresa melancolía con una suave melodía acústica y otro solo bellísimo de Danny.
“The Freak Show” tiene esa distintiva mezcla de amargura y desesperanza que es puro Anathema de la época del “Judgement”. “Landlocked” es una instrumental sencilla donde la repetición causa un ambiente depresivo, el cuál continúa con el tema “Conspire”... “A terrible thing I'm learning as tears are turned to ice / These four walls will be my dreaded foes / As I rot here in this hole”... ¿así o más animado?
“Leaving Eden” es musicalmente de las más animadas del disco pero líricamente de las más chocantes... “Some may pass away, but some die screaming / When it came to my time, oh it took me by surprise / Was it my mistake, or am I born for giving in?”. “The Immaculate Misconception” es otra instrumental sencilla que da paso al cierre con “Fighting For A Lost Cause”, otro tema que es como para cortarse las venas con una galleta de soda.
El problema que ha tenido Antimatter hasta ahora es que no ha encontrado un sonido propio. Los cuatro discos de su catálogo son buenos pero dispersos, no se nota una evolución musical sino más bien un salto de estilo a estilo, y lo irónico es que apenas se va Patterson Antimatter empieza a sonar como Anathema post-Patterson. “Leaving Eden” marca un nuevo comienzo donde Mick Moss va a tener vía libre para desarrollar sus ideas sin la ingerencia de Duncan, y de momento ha empezado bien. Cierto que el disco toma muchas ideas de Anathema, pero las ejecuta bien y sienta una interesante base para el futuro de la agrupación. Recomendado para fanáticos de Anathema, My Dying Bride y la música melancólica en general.
Para más información: warp9.to/antimatter
Calificación: 85/100
Esteban R.