Se ha dicho que las segundas partes nunca son buenas…pero este disco es una excepción. De nuevo Sammet logra reunir a grandes exponentes de la escena para sacar esta segunda producción. Las variantes en cuanto al primer disco no son muchas, ni son relevantes: los mismos integrantes, pero igual las piezas no dejan de sorprender por la calidad.
El disco comienza con una canción extensa (14:16) pero en lo personal, es la mejor del disco. The Seven Angels, es una pieza muy elaborada que no cansa, más bien pone de manifiesto la capacidad de interpretación de los músicos y qué mejor forma de iniciar un disco que con este casi himno.
No return es una canción con un coro pegajoso: “No return…I will go…follow the call of my spirit…” si bien es buena, tampoco es la revelación del disco. “The looking glass” baja la intensidad del disco con acordes más lentos y repetitivos pero buenos a final de cuentas. “In quest for” es una pieza a puro piano interpretado por Sammet, y Bob Catley colaborando en las vocales; en lo personal, una de las más flojas del disco, pues la melodía es repetitiva y llega a aburrir.
“The final sacrifice” nos hace levantados pues es de las más rápidas y una de las mejores del disco. La capacidad vocal de Sammet y la carrasposa voz de David Defeis hacen de esta pieza todo un derroche de velocidad en la batería y la guitarra dejándonos más que complacidos. Sigue “Neverland” con la participación de Rob Rock como una de las voces principales que si bien no tiene la adrenalina de la anterior es digerible. “Anywhere” es una de esas piezas romanticonas con un melodioso solo de guitarra bien nostálgico que suena durante el final de la canción dándole más melancolía al asunto.
“The Chalice Of Agony” es otra pieza para la posteridad, un coro pegajoso “out of the wine, out of the chalice of Agony…welcome to Avantasia…” con una demostración de power metal (cómo no, si por ahí sale Kai Hansen “distorsionando” el micrófono), es otra de las recomendadas. Las dos últimas piezas, Memory e Into the Unknown, la primera bien buena y rápida; la segunda con la intervención inicial de la hermosa Sharon Den Adel, es la canción de despedida, tranquila y nostálgica. El disco viene con dos extras: Chalice of Agony en versión editada (más corta que la original) y la versión Single de Avantasia, que aparece originalmente en la parte I de Avantasia.
En resumen, un disco excelente que cualquiera que se llame amante del power metal debería tener en su colección; las piezas más flojonas del disco se ven opacadas por la calidad y energía de las demás, y que convierten al disco en toda una joya en cuanto a interpretación, manejo de los instrumentos y por supuesto, los invitados.
Calificación: 95/100
Nelson