La consistencia es algo muy difícil de encontrar en el mundo de la música. A través de los años aparecen montones de bandas que nos regalan dos o tres buenos discos y pasan al olvido, o que después de una obra maestra se pierden en sucesivos intentos de recuperar las glorias del pasado. Axel Rudi Pell no ha sido y nunca será un revolucionario, pero su larga carrera ha estado marcada por ese elusivo atributo, la consistencia.
Axel fue parte de la famosa banda Steeler a mediados de los ochentas, pero tomó la acertada decisión de lanzarse como solista con su primer disco que aparece en el año 1989 y se tituló “Wild Obsession”. En ese momento su música consistía básicamente de hard rock muy sencillo, pero con el paso del tiempo Axel empezó a incorporar más elementos de heavy metal y hasta de power a su música, sin ocultar su gran admiración por Ritchie Blackmore. De esta manera, se puede describir el sonido de Axel Rudi Pell como una mezcla de Deep Purple con la época dorada de Rainbow (con Dio en las vocales) y ciertos toques de Europe y Scorpions. Heavy metal muy melódico, con muchas influencias del hard rock europeo y esa tendencia a temas largos y épicos, con letras llenas de magos, hechizos, conjuros, cielo e infierno.
De 1992 que salió “Eternal Prisoner” hacia arriba, cualquier disco de Axel es una garantía de buen heavy metal melódico. Hasta ahora tiene diez discos en estudio, dos recopilaciones de baladas, dos discos en vivo y un grandes éxitos. De esta extensa discografía, he decidido reseñar “The Masquerade Ball” porque en mi opinión está un escalón sobre los demás, es el disco donde Axel verdaderamente logra plasmar su visión musical, y aunque no es una obra maestra, considero que es el mejor disco para empezar a conocer a este gran músico alemán. Salió al mercado en el año 2000, con la banda formada por Axel Rudi Pell en las guitarras, Johnny Gioeli en las vocales, Ferdy Doernberg en los teclados, Volker Krawczak en el bajo y Mike Terrana en la batería.
“The Arrival” es la clásica introducción instrumental que sirve para dar paso a “Earls Of Black”, que es un tema power metal donde sobresale el bombo de la batería, pero con un coro que suena poco inspirado. Después de ese paso en falso, el disco se redime con la excelente “Voodoo Nights”, un medio tiempo a puro hard rock, muy pegajosa y perfecta para la voz de Johnny, quien suena bastante bien cuando no tiene que forzar mucho la garganta. Gioeli es un vocalista adecuado para Axel, debutó en el disco previo (“Oceans Of Time”). No le llega ni cerca al vocalista anterior, que era nada más y nada menos que el señor Jeff Scott Soto, pero de todas maneras saca adelante la tarea con nota decente.
“Night And Rain” es un tema de corte clásico de Axel, una semi balada épica y larga, de más de ocho minutos, con una introducción sombría y un aumento de intensidad hasta llegar al coro que Johnny canta a todo pulmón. Un detalle a destacar es que Axel Rudi Pell, pese a ser un guitarrista muy talentoso, no siente esa necesidad de demostrar su habilidad en cada tema, defecto muy común en los guitarristas solistas de metal. En esta canción Axel da toda una demostración de lo que puede hacer una buena guitarra en un tema lento, los licks y el solo son muy hermosos, con una perfecta combinación de velocidad y sentimiento.
Anteriormente mencioné la admiración de Axel por Ritchie Blackmore. Pues “The Masquerade Ball” es el “Stargazer” de Axel Rudi Pell. Este increíble tema te da un escalofrío con Johnny cantando sobre el teclado al inicio, seguido de un excelente riff épico con mucha fuerza y un solo genial. Dura más de diez minutos y sería perfecto para adaptarlo a una orquesta. Es tal vez el mejor tema de toda la carrera de Axel.
“Tear Down The Walls” aumenta la velocidad del disco, es todo un viaje a los ochentas con ese hard rock sencillo pero muy efectivo. Le sigue “The Line”, que es otra semi balada épica con un excelente coro. El principal protagonista en los versos es el teclado, acompañado de una batería y un bajo suaves, mientras que la guitarra acompaña el coro con un riff pesado. “Hot Wheels” es otro tema rockero y pegajoso, muy al estilo Judas Priest.
Para terminar aparece la balada “The Temple Of The Holy”, que es a puro piano y con un solo triste y melancólico. “July Morning” es un cover de Uriah Heep, donde la banda logra capturar muy bien ese sonido del rock progresivo de los setentas.
Gran disco de este gran guitarrista alemán. Muy recomendado para los que gustan del heavy metal melódico y el hard rock. Axel es un músico que conoce muy bien sus debilidades y sus fortalezas, y que no se sale del esquema. Esto quiere decir que nunca va a sacar un disco muy riesgoso o algo que pueda considerarse un clásico, pero también hay que resaltar que lo que hace, lo hace sumamente bien ... y así continuará hasta el final de su carrera. A la gente que le guste este trabajo, o cualquier otro disco de su discografía, pueden comprar el resto a ojo (o a oído) cerrado, no los va a defraudar.
Calificación: 90/100
Esteban R