El primer album de Bathory. Nada menos. El disco que indudablemente marcó el nacimiento del metal negro (lo siento, ese privilegio no es de Venom, la última vez que me fijé, lo único que había hecho el grupo inglés por el black fue darle su nombre). Es de Quorthon el privilegio y la gloria eterna por haber inventado, por haber definido una vez y para siempre, cada parámetro y cada regla de este género indiscutiblemente salido del abismo más profundo y negro del averno.
Llámese minimalismo, producción lo-fi, riffs repetitivos, blast beats, voces ásperas y desgarradas, bajo inaudible, sonido horrible… lo que sea que defina al black metal hoy en día, lo hizo Bathory desde su primer opus. Cada valor, cada elemento fundamental compartido por toda banda de black metal se la debemos a la mente maestra de este genio que desde hace 4 años se pudre bajo tierra, y a quien legiones de seguidores en el planeta entero, recuerdan como el padre del black y del viking metal.
¿Pero qué hubo en esta obra debut, que marcara tan profundamente el metal como para acabar inventando un género totalmente nuevo? La originalidad absoluta es la única respuesta. Esta obra se ha reseñado sin parar durante los últimos 22 años, y se ha mencionado muchas veces como se ganó un espacio propio, a punta de proponer lo que actos como Motörhead y Venom no se atrevían a hacer, a pesar de ser consideradas bandas “extremas” en aquella época… como han cambiado las cosas!
El tren rítmico y simplista de Raise the dead, o la locura de riffs casi descontrolados en Hades y Reaper no puede ser ignorado, sobre todo si tomamos en cuenta que esta es una creación de 1984, y con más razón aún si se considera la infinita miríada de bandas que hoy mismo en cada rincón del orbe imitan, emulan, homenajean, copian o reviven –escojan ustedes el término– el sonido de esta primera piedra, de este génesis maldito y macabro, nombrado con el apellido de la condesa sangrienta, un detalle simplemente a la altura de todo lo que vendría después. Mucho del valor de este álbum reside precisamente en el hecho de ser el primero, pues en términos de calidad sería superado en niveles insospechados y de forma exponencial, en cada siguiente obra de este maestro sueco.
Con un sonido horrible, probablemente sin siquiera desearlo, y tal vez sin saber la magnitud de lo que hacía, Quorthon abrió una puerta por la que no ha dejado de salir el metal negro hasta nuestros días. Sobra decir que este es un disco absolutamente indispensable –como cada disco de Bathory– en cualquier colección decente de black metal.
Websites: http://www.myspace.com/bathoryofficial
http://www.bathory.nu/
Calificación: 81/100
Mauricio