Otro clásico de Bathory, simplemente. El bombazo antes del gran salto existencial que sería Blood, Fire, Death. Under the Sign of the Black Mark es una escuela de riffs blackmetaleros contundentes uno tras de otro, cambios de tiempo precisos, agresividad y oscuridad a granel… ¿qué no se ha dicho ya sobre este disco?
La producción una vez más deja las cosas en su estado natural y primigenio, sucias y ásperas, incluso con ese sonido “granulado” en las guitarras reminiscente de Under a Funeral Moon y A Blaze in the Norther Sky, un detalle por demás clásico en el sonido black a través de la historia, un parámetro más impuesto por el genio Quorthon.
Se utilizan elementos ya vistos en los primeros dos discos, las típicas estructuras repetitivas, los riffs simples y rítmicos, etc.,etc. Y aún así, lo que mantiene a este disco en el pedestal del que goza, es que salía sin que todavía se pudiera hablar del todo del black metal como un género independiente!
La descarga es indiscutible desde la primera nota de la descontrolada Massacre, que da paso a la primera joya del álbum, la hiper clásica Woman of Dark Desires, con ese coro tan simple que una vez escuchado, se recuerda para siempre. La propuesta rítmica llena de ese groove lento y pesado, continúa con Call From the Grave. Ya en este punto las voces son definidas como únicas y además –para variar– sentando otro precedente y otra pauta a seguir para siempre en el black. En esta obra negra, Quorthon simplemente nos regala sus gritos más ásperos y endemoniados hasta la fecha.
El disco parece una fuente inagotable de clásicos, pues después llega Equimanthorn, la quintaesencia de la agresividad vocal de Bathory, con ese coro que solo repite insistentemente Equimanthooorn! Equimanthooorn! Y nunca deja de ser directo y efectivo.
La velocidad baja y se oscurece la atmósfera con Enter the Eternal Fire, la más larga del disco, otro paquete de riffs tremendos, donde hasta el bajo resulta audible. Dado el tipo de sonido y distorsión en las guitarras, esta es la pieza perfecta para sentarse a escuchar la quintaesencia de los riffs en Bathory. Antes de que finalice el disco, todavía quedan reservados momentos de velocidad y blast beats en Chariots of Fire y Of Doom, dejando en medio otro clásico: 13 Candles, y ya a estas alturas no hay muchos adjetivos nuevos que se puedan usar para exaltar este monolito.
El juego con los ecos que agregan desde la batería un gran peso sepulcral es el elemento extra perfecto, para balancear la “suciedad” de las guitarras y la voz, con ese factor desconocido e inaprehensible que sumerge en oscuridad toda la obra del maestro sueco.
Cuesta creer que en una época tan primitiva para el black, se haya alcanzado tanto nivel de riqueza, tanta acumulación de elementos básicos, y de una forma tan imperecedera. Lo único que podemos inferir de esta historia de nacimiento del género, es que sin Bathory, simplemente, nada… NADA de lo que vino después, hubiera sucedido.
Websites: www.myspace.com/bathoryofficial
www.bathory.se
Calificación: 91/100
Mauricio