Después de practicamente 16 años de ausencia, los finlandeses de Beherit vuelven a irrumpir en la escena black mundial. De sus dos obras maestras The Oath of Black Blood y Drowing Down the Moon, solo nos quedaba un lejano eco y sobre todo, la sensación de haber querido más. El sonido totalmente refrescante e innovador de esta banda –ojo: en pleno inicio de los noventas– fue lo que les abrió un nicho en el mundo del black, en un momento en que Darkthrone, Burzum y Emperor eran los puntos de referencia ineludibles. Y todavía más impresionante aún, es el hecho de que alcanzaran una notoriedad tan alta, con solo dos álbumes. Todos sabemos que un par de discos llevando el nombre de Beherit salieron en 1994 y 1995, pero se posicionan fuera del ámbito del black, así que técnicamente, para nuestros efectos hablamos solo de dos álbumes propiamente dichos.
Y bien, hoy en pleno siglo XXI, de repente escuchamos el rumor de que Beherit no solo había vuelto a reagruparse, sino que estaba en el estudio preparando un nuevo disco. ¡Qué noticia! Una de las bandas sagradas de aquella época también sagrada para el black, volvía de entre los muertos. El resultado de esa resurreción se llama Engram y sale bajo el sello Spinefarm. Todo, antes de escuchar el disco, indicaba que este iba a ser todo un evento en el 2009.
Sin embargo, sabemos también que existe la Ley de Murphy, y que cuando algo es demasiado bueno para ser cierto, es precisamente porque es demasiado bueno para ser cierto. Engram no es un fallo musical en términos de black metal, cumple todos los requisitos de un disco decente y bien hecho, pero eso es todo, se limita a ser un disco de black decente y bien hecho, nada más. Este NO ES ese tercer disco de Beherit que todos esperamos después del Drowing Down the Moon.
Hay buenos riffs veloces y filosos, medios tiempos pegajosos, riffs lentos y repetitivos, el tarreo es competente sin sobresalir mucho, las voces de Nuclear Holocausto Vengeance (!) son probablemente lo mejor del disco, pues mantienen esa aura presente en aquellos dos clásicos de antaño, la producción le da un sonido delicioso al disco, pero en general éste no está a la altura de los dos grandes pilares que la bando plantó a principios de los noventas.
En resumen, Engram ofrece muy poco de lo que identificara a Beherit como una banda clásica del black, y se queda corto. Una vez más: el álbum no es para nada mediocre, simplemente no es digno de sus predecesores, pues despliega un tipo de black hecho ya por muchas otras bandas, sobre todo en el underground profundo, y Beherit no puede darse el lujo de tocar lo mismo que todas esos grupos cuyo único objetivo es respetar los mandamientos de la flama negra. Beherit tiene un nombre! Tiene un sonido propio! No gana nada con sonar a “true kvlt black metal”.
Quien quiera escucharlo pasará unos 43 minutos entretenidos pero no debería hacerse ninguna expectativa tomando como referente al Beherit de 1993. Gran regreso con mal resultado.
Website: www.beherit.fi
Calificación: 68/100
Mauricio