“For The Love Of Art And The Making” es el tercer disco de la agrupación danesa Beyond Twilight, la cual se formó en 1999 y publicó su primer disco (“The Devil’s Hall Of Fame”) en el 2001 con nada más y nada menos que Jorn Lande en las vocales. Fiel a su reputación de mercenario, Lande abandonó la banda poco después, por lo que el segundo disco titulado “Static X”, fue grabado con Kelly Sundown Carpenter. En el 2006 vuelven a cambiar de vocalista para introducir a Björn Jansson, mientras que el resto de la banda se ha mantenido estable con Anders Exo Kragh y Jacob Hansen en las guitarras, Anders Devillian Lindgren en el bajo, Tomas Freden en la batería y su líder y compositor principal Finn Zierler en los teclados.
No se dejen engañar por la gran cantidad de temas. “For The Love Of Art And The Making” es en realidad una sola canción de 38 minutos separada en 43 secciones. De acuerdo con Zierler, la idea fue formar un rompecabezas que tenga sentido sin importar la forma en que se acomoden las piezas; en otras palabras, un disco que suene coherente lírica y musicalmente en cualquier orden. Suena complicadísimo, y por más que Zierler quiera pensar que lo logró, la verdad es que no.
Este trabajo es muy técnico y elaborado, pero también se pasa de pomposo y a ratos se vuelve bien aburrido; es de esos discos sin partes memorables y que a veces parece que salta de tema en tema sin rumbo aparente. Viendo el lado positivo, la calidad de los músicos es intachable, en particular Jansson quien tiene un rango espectacular, parecido a veces a Russell Allen o a Ray Alder; mientras que el resto es claro que conoce su oficio perfectamente.
Inicia el disco con cantos gregorianos y un corte sinfónico que le da un cierto aire de soundtrack, pero al avanzar nos encontramos que la banda se embarca en combinaciones de heavy, power y progresivo separadas por interludios de teclado, piano u orquesta. En las secciones rápidas las guitarras y los teclados se empeñan en destacar su habilidad técnica a más no poder, dando como resultado solamente minutos de tedio. Las partes lentas suenan considerablemente mejor, sobre todo por la fabulosa voz de Jansson. Ejemplo perfecto “The Perfect Heart”, lástima que dura tan poquito.
Esa intención de separar los temas de forma tan peculiar realmente no funciona. Por ejemplo, la transición entre “Tongue Angel”, “I Moved” y “Blackened In My Eyes” no tiene ningún sentido, es en realidad como escuchar pequeñas piezas musicales acomodadas sin ton ni son. Este fenómeno se presenta en repetidas ocasiones a lo largo del disco y es el principal motivo por el que nunca despega ni logra conectar al oyente con el concepto global. El resto es todo lo mismo... pedacitos interesantes rodeados de somníferos despliegues de técnica... una y otra y otra vez a lo largo de 38 minutos.
Si buscan en Internet un poco de información sobre este disco encontrarán muchas reseñas diciendo que es una obra de arte espectacular, algo nunca visto en la historia de la humanidad. La verdad es que si te gusta el progresivo cargado de pirotecnia y que sacrifica la melodía en afán de resaltar la técnica, entonces este disco te va a encantar. Para el resto (entre los que me incluyo), lo más probable es que se aburran y nunca le encuentren el gusto. Tal vez Zierler debería escuchar discos como “A Pleasant Shade Of Gray” de Fates Warning o “Crimson II” de Edge Of Sanity para aprender cómo entrarle a un proyecto tan ambicioso. A todos los demás, a menos que adoren este corte “Dream Theateresco” de progresivo, les recomiendo lo mismo.
Calificación: 60/100
Esteban R