Vuelve el “Tanque Tigre” a la carga después de más de tres años de silencio. Bolt-Thrower regresa al mundillo del Metal con esta producción titulada Honour Valour Pride, después de que mucho se especulara de la casi segura desintegración de este grupo inglés, a causa de la salida de su vocalista y baterista, Karl Willets y Alex Thomas respectivamente.
Pero mejor no pudieron haber vuelto, siguieron trabajando, buscaron sustitutos y encontraron en Bendiction al de Karl, Dave Ingram y regresó su baterista original Martin Kearns. Este álbum es un regreso del Death Metal de finales de los 80 e inicios de los 90, lo que nos dice que no es un disco veloz, pero sin con mucha fuerza y gran peso, digno de sus mejores tiempos.
Nuevamente nos llevan al campo de batalla con sus riffs de guitarra como ametralladoras, un bajo y una bateria, que te hacen sentir las explosiones y el peso de los tanques a tu lado, y la voz de Dave Ingram, como la de un general gritándote ¡LUCHA O MUERE! Sensaciones que están más que claras no solo en su portada si no también en sus letras.
Suspect Hostile, Valour y A Hollow Truce son de los pocos en los que meten el acelerador, los demás son lentos, cadenciosos, pero con un peso devastador y brutal como Bolt-Thrower sabe hacerlo. No hay tiempo para descansos, ni guitarras acústicas, apenas para la intro de Contac – Wait Out y el outro de Pride, en medio solo encontrarás guerra.
Honour, demasiado cadenciosa; al igual que 7TH Offensive y K-Machine. Los solos de guitarra en este álbum practicamente no existen, y los pocos que hay, están tan de fondo, que solo si lo escuchas con mucha atención te darás cuenta que están. No aporta nada nuevo al Death Metal, se quedaron estancados.
Temas como Inside The Wire, Suspect Hostile, Valour y Hollow Truce, son los mejores del álbum. Fuerza y algo de velocidad salvan al disco de la monotonía. La llegada de Dave Ingram quien es un viejo zorro en estas lídes, que aunque los vocalistas de este estilo cantan muy parecido, por no decir igual, mantiene al grupo dentro de su línea de trabajo. Y el regreso de Martin Kearns, quien sabe muy bien lo que tiene que hacer.
Lo interesante de este Honour Valour Pride, es que a pesar de que el Death Metal trdicional ya no está en boga, se mantiene vigente y sigue fiel a su sonido. Bolt-Thrower es uno de los pocos que se ha mantenido sin cambios durante más de 10 años, junto a Dismember, los mismos Benediction y Entombed; aunque estos últimos pasaron por una etapa experimental que no les dio buenos resultados, pero bueno, esta es harina de otro costal. Volviendo a Bolt-Thrower si eres de los que se inició en el mundo del metal con el Death, esta disco no te decepcionará.
Calificación: 76/100
Paul |