No cabe duda de que dentro del gran abanico de la música hay artistas para todos los gustos. Algunos un poco más radicales que otros y unos cuantos que sinceramente rompen el molde de lo establecido gracias, en gran medida, a una mente abierta y siempre hambrienta de experimentación. Pero, ¿qué pasa cuando mezclamos lo radical con lo extravagante con muchas ganas de experimentación? La respuesta es fácil: obtenemos a unos de los artistas menos apreciados que existen hoy en día; claro, estoy hablando de nada más que del excéntrico Buckethead.
Para quienes nunca han escuchado sobre Buckethead, les cuento que este personaje es un guitarrista con una carrera muy prolífica (cerca de 30 discos como solista e incontables colaboraciones con artistas como Les Claypool, Vigo Mortensen, Mike Patton, y Guns & Roses). Claro, tal vez lo más interesante y lo que a primera vista llama la atención es el particular “look” de Buckethead. Si alguno de ustedes lo ha visto sabe de lo que estoy hablando, los que no saben cómo luce, se los dejo de tarea. Pero ahora que ya hice un pequeño comentario sobre este singular guitarrista, creo que es hora de entrar de lleno con Kaleidoscalp.
Kaleidoscalp es un álbum difícil de describir por varias razones. Primero, Buckethead es conocido por su gran y constante necesidad de no apegarse a ningún género musical y eso queda muy claro en esta producción. Algunos temas son realmente descabellados mientras que otros tienden a ser más pesados y contundentes. Pero mientras que estos lo que acabo de mencionar se podría tomar como dos extremos de una línea, lo que hay en el medio va desde temas muy virtuosos hasta temas muy progresivos y sicodélicos.
Dada la extraordinaria variedad de estilos, incluso dentro un mismo tema, analizar la estructura individual de cada uno es algo simplemente disparatado. No obstante algunos temas merecen particular atención. Algunos de ellos son Frankenseuss Laboratories, el cual es el primer tema del disco y tiene momentos de bipolaridad musical difíciles de describir que van desde sonidos inocentes y juguetones hasta una ráfaga de doble pedalera y estridencia de cuerdas realmente poderosa. Otro de los temas interesantes es Music Box Innards; en esta canción Buckethead nos presenta un riff muy pegajoso acompañado de distorsiones de guitarra que suenan más a delfín que a un instrumento de cuerdas.
Entre algunos otros temas que van un poco por lo absurdo tenemos The Last Ride of the Bozomobile, el cual ya se podrán imaginar lo extraño que puede ser con un nombre como ese, y siempre dentro de esa misma vena de excentricidad tenemos The Sticker on Hallucinogens, el cual a pesar de lo raro que es solo sirve para dar paso a uno de los mejores temas del disco (y uno de los más pesados), me refiero a Pylon Shift. Por otro lado, The Android of Notre Dame es una interesante muestra de sicodelia estilo Buckehead.
Kaleidoscalp es un disco complejo, de eso no cabe duda; no obstante cuando digo que es complejo o que tiene muchas capas no quiero decir que esto signifique que sea denso o difícil de disfrutar; además, la parta rítmica y la batería tienen algunos momentos realmente memorables.
Tal vez uno de los puntos más característicos de este guitarrista es la capacidad de crear obras extrañas y poco ortodoxas que al mismo tiempo resultan fáciles de asimilar y que a su vez resultan exquisitas de escuchar dada la gran locura y dinamismo de las composiciones. Este es un muy buen disco para empezar a conocer un poco el trabajo de Buckethead y su peculiar sentido del humor, además sería una pena que cualquiera que disfrute de trabajos realmente originales o curiosos no se adentre en las tétricas, infantiles y al mismo tiempo desquiciadas obras de un guitarrista que como dice Les Claypool: “….los niños le temen, los críticos se molestan; está medio vivo, está medio muerto; los amigos lo llaman Buckethead….”
Website: www.bucketheadland.com
Calificación: 90/100
Andrés