Esta desaparecida banda noruega editó su segundo disco titulado ‘Parallel Minds’ que considero grandioso.
Este trabajo lo es uno de los mejores que se pudo editar en la década de los 90’s por su marcada originalidad e imprimiendo grandes dosis de elementos poco convencionales a la hora de componer que le daban un gusto y un felling a las canciones muy particular.
Empezando por su vocalista Roy Khan (hoy con Kamelot) que posee una de las voces más incomparables y únicas en el firmamento metalero y quien empezaba a dar sus primeros pasos en este mundo del metal dejando huella con su estilo dulce, sofisticado y con un dominio de distintas técnicas vocales más que impresionante, por mucho que se trató fue imposible compararle con alguno de los cantantes ya consagrados en aquel momento y hoy día no hace más que reafirmar esa realidad.
Volviendo al disco en sí, todos los temas tienen identidad propia e incluso no se puede hablar de ‘temas de relleno’ ya que como repito cada uno posee un elemento digno de destacar, iniciando con ‘Water Confines’ que arranca con un poderoso ‘riff’ y un peso contundente para continuar con ‘Roll the Fire’ en donde el guitarrista Tore Ostby se mostraba con un talento y una técnica exquisitas demostrando esto con un fuertísimo ‘riff’ cortante y un solo que te deja con la boca abierta, el tema es de los mejores del disco ya que además tiene un coro muy expresivo, de nuevo acá Roy Khan deja su sello personal extraordinario.
Pasamos a ‘I close my eyes’ un tanto más pesada pero igual con varios elementos muy peculiares en la lírica y cambios de ritmo sumamente complicados, técnicamente un tema con un grado de dificultad interpretativa muy alto.
Seguimos con la balada ‘Silent Crying’ de gran factura, acá nuevamente Roy nos demuestra que las baladas también son su fuerte imprimiéndole un grado de emotividad fabuloso haciendo que el tema sea de los más recordados del álbum.Pasamos al tema título ‘Parallel Minds’ que igual tiene grandes elementos a nivel de interpretación y composición que nos dejan muy impresionados, de nuevo un coro excelente acompañado de un solo muy melódico.
Otro de los temas a destacar sin duda es el ‘Wof’s Lair’ que viene a ser el más rápido del disco con un frenético doble bombo magistralmente ejecutado al final, además tiene a la mitad unos cambios de intensidad muy acertados con gran influencia progresiva.
Pasamos al épico ‘Soliloquy’ que cierra esta gran obra de gran forma, un tema dividido en 3 partes, una introducción suave un interludio un tanto más intenso y bajando de nuevo para terminar en forma suave y tranquila.
Un excelente disco para aquellos que prefieren a los grupos que sorprenden con sus influencias y pasman gran originalidad en las piezas con un gran arsenal de ideas a la hora de componer.
Calificación: 90/100
Gilbert