Los polacosCrionics atacan de nuevo en este 2005 con su segunda producción Armageddon's Evolution, combinando los sonidos más endemoniados del black y el death metal.
La producción de este disco es increíble y el sonido es tan poderoso que en realidad parece que el Armagedón ha llegado, el mundo sucumbe ante semejante despliegue de potencia y brutalidad, y cada canción te asesina sin misericordia alguna. Los riffs hacen fiesta destrozando a cuanto se ponga en su camino, y la batería con esos ataques de blast-beat y doble bombo te penetran hasta el cerebro.
A pesar de que las canciones son sinfonías del infierno, cuentan con su alto grado de complejidad, y es digno dedistinción el manejo tan acertado que dieron al uso de los teclados, presente en todas las canciones, y que le dan un sabor diferente a los temas, creando ambientaciones que recuerdan por partes a lo hecho por bandas como Emperor en discos como el IX Equilibrium. Sin el aporte de los teclados este disco quizás no ofrecería nada nuevo y fresco, y sería un álbum más de simple tarro blasfemo.
Lo mejor de todo radica en que las canciones no solo se limitan a los bestiales ataques de blast-beat, sino que los cambios de velocidad son palpables en cada canción, y en algunas incluso se trabajaron secciones para darles una apariencia thrashera, y donde también nos proporcionan solos de guitarra al mejor estilo de Slayer, o Cannibal Corpse.
Para destacar canciones tendría que elegir la primera Arrival of Non-parallel Aeons, ya que te golpea desde el primer segundo, y de inmediato te das cuenta que el grupo lo que quiere es hacerte sangrar los oídos, pero también te abruman los sonidos épicos del teclado. FFF (Freezing Fields of InFinity) es sin dudas la mejor, ya que es la expresión más clara de las fusiones que busca la banda, con partes muy black a lo Dark Funeral, y otras muy parecidas al death de grupos como Kataklysm. Xenomorphized Soul Devoured tiene de todo, un comienzo a lo Children of Bodom, que es solo una mofa, porque luego mandan una dosis de tarro infernal, y durante toda la canción se la pasan en ese juego de cambios, coqueteando con el thrash, el death y el black.
Algo que le baja un poco de puntos al disco es el hecho de que algunas canciones en ciertos momentos tienden a parecerse mucho, debido al uso del Blast-Beat, pero esto sucede por instantes, la gran variedad de cambios salvan a los temas de llegar a parecerse por completo.
Este es un disco muy recomendado para los fanáticos del metal llevado a los extremos, pero para los que no se llevan muy bien con este tipo de bandas, también los insto a darle una escuchada. Además, si quieren suministrarle una mala tarde a sus vecinos nada más deben ponerlo a todo volumen.
Calificación: 88/100
Javier