Regresan los italianos de DGM con su nueva producción, después de que irrumpieran en el mercado europeo hace poco más de un año con el gran disco Hidden Places. Aunque no es un típico grupo de progressive, DGM ha tenido la virtud de fusionar elementos de este género con el Hard Rock y sus característicos coros, con el Power Metal lo que hace que sus canciones sean rápidas y el progressive y sus virtuosidades.
Su música tiene riffs veloces y agresivos, acompañados por teclados muy propios del progressive, que le dan un matiz especial a su música. Estos últimos tiene mucho protagonismo dentro de las composiciones de la banda, dándole una diversidad de sonidos que hace que las canciones no suenen cansadas ni tediosas. Misplaced es por mucho superior a lo hecho en el Hidden Places, especialmente en su parte melódica.
Living On The Edge que es la que abre tiene la facultad de atraparte de inmediato, con sus hermosas líneas melódicas y un coro que estaras tarareando a la primera, lo mismo sucede con Is Hell Without Love y así sucesivamente con casi todo el disco. Still Belive es una de las mejores, con todos los elementos ya mencionados y un solo de guitarra fenomenal.
La voz de Titta Tani es excelente, tampoco es la octava maravilla del mundo, pero se acopla perfectamente a lo que la banda pone en práctica, lo que deja claro que el grupo compone pensando en todo. El grupo explora todas sus influencias en cada canción y es muy claro en varios puntos de su estructura, una mezcla perfecta que no deja que las canciones pierdan la líneas establecida.
Ejemplos claros hay por todo el disco, Pride y Perennial Quest son una canciones muy a lo Power, incluso nos recuerda a los mismo Shaman de André Matos (ex Angra), agresivas con riffs veloces y duelos de teclado y guitarra en los solos. Is Hell Without Love y A New Days Coming a lo Hard Rock, con un coro que se caracteriza por ser pegajoso y muy melódico, con un aire de simplicidad que las hacen auditivamente deliciosas.
Amazing Journey y Still Believe son las más progressive, la primera con una gran línea de bajo, cambios de velocidad y ritmo, de las mejores del álbum; la segunda es pausada, con aire de balada en la que los teclados a modo de piano lleva la melodía inicial, para poco a poco ir sufriendo esa metamorfosis propia de las canciones de este género de virtuosos, hasta pasar a ser un medio tiempo impresionante muy sinfónico.
DGM tampoco es un grupo que va establecer un nuevo camino, porque su similitud con Dream Theater es muy marcada, más en el disco anterior que en este Misplaced. No es una propuesta nueva es algo que ya habíamos escuchado antes, pero muy bien hecha. Excelentes músicos con una capacidad interpretativa de primera y que trabaja fuerte en busqueda un sonido propio.
Calificación: 87/100
Paul