El fenómeno de los “supergrupos” compuestos por integrantes de diferentes bandas se puso de moda en los ochentas y llegó para quedarse; de hecho pasa el tiempo y se vuelve cada vez más común. Es fácil darse cuenta el por qué de esta situación; para cualquier fanático la unión de músicos de dos o tres de sus agrupaciones favoritas implica una fusión de estilos con un potencial prácticamente ilimitado. Este potencial raras veces se alcanza porque la mayoría de los “supergrupos” nacen de la ambición desmedida por exprimir dinero a los fanáticos, pero por suerte hay algunos como Damn Yankees donde el producto final es mayor que la suma de sus partes.
Damn Yankees se formó en 1989 como un proyecto hard rockero de Tommy Shaw de Styx, Jack Blades de Night Ranger, Ted Nugent de Amboy Dukes (y como solista) y el joven baterista Michael Cartellone. Su disco debut “Damn Yankees” salió al mercado en 1990 y alcanzó el status de doble platino. El sonido de Damn Yankees se acerca bastante al de Night Ranger en sus inicios pero combinado con una pizca de la pompa de Styx y el característico blues rockero de Ted Nugent. El punto más alto de este disco son las voces de Shaw y Blades ya que logran una interesante mezcla de sensibilidad y agresividad, perfecta para moverse entre el suave AOR y el hard rock más pesado; mientras que el dúo de guitarras Shaw – Nugent no desaprovecha ni un solo momento para desplegar todo su talento, particularmente en los solos.
Arranca el disco con “Coming Of Age”, “Bad Reputation” y “Runaway”, pegajosos temas que ejemplifican el sonido de Damn Yankees con las armonías vocales en los coros y una distintiva corriente blues en los riffs. Estas tres canciones son buenas pero nada más; es de acá en adelante que comienza la magia.
“High Enough” es sin lugar a dudas la canción más famosa de Damn Yankees y una de las baladas más representativas de la historia del hard rock. Aceptémolo, la mayoría de nosotros más de una vez ha tratado de cantar las notas altas en ese coro que va... “Can you take me high enough?” ... y hemos fracasado miserablemente, pero ¿qué importa?, es un temazo. El disco vuelve a agarrar intensidad con “Damn Yankees”, el cuál tiene una onda sureña en las estrofas y un coro a la medida para cantar a todo pulmón “hey hey damn yankees!”. A continuación tenemos otra sentimental balada titulada “Come Again”, la cuál acelera un poco después de la mitad para llevarnos a un acelerado solo que es una maravilla, y después aparece “Mystified”, tema que nos presenta un curioso estilo blues rock.
La canción “Rock City” empieza con unas estrofas muy similares a las de “White Wedding” de Billy Idol pero luego coge velocidad y nos regala un coro tremendamente pegajoso, mientras que “Tell Me How You Want It” es un corte más liviano estilo AOR. Para cerrar el disco aparece el tema más variado de esta producción titulado “Piledriver”, el cuál combina secciones blues con unos acelerones bien sabrosos que cruzan prácticamente a terrenos del heavy metal.
Damn Yankees fue una excelente idea y es una lástima que sacaran solamente dos discos. Actualmente tanto Tommy Shaw como Jack Blades y Ted Nugent están ocupados con sus grupos titulares y no se vislumbran posibilidades para una reunión de Damn Yankees, aunque Shaw y Blades si han trabajado en otros proyectos juntos y Night Ranger a veces interpreta temas de Damn Yankees en sus giras. “Damn Yankees” es un disco cuya producción es un tanto deficiente (el bajo prácticamente no se escucha), pero la calidad de los temas es indiscutible y por algo varios de ellos son considerados verdaderos clásicos del hard rock. Disco obligatorio si te gusta el rock ochentero.
Información: http://www.lockgen.com/damnyankees/
Calificación: 92/100
Esteban R.