Exactamente dos años después de haber liberado a Eidolon, Dark Fortress regresa con Ylem. Los alemanes desde su sorprendente álbum Séance del 2006 se han venido situando en el punto más alto de la escena black teutona, lo que por supuesto ha sido posible –al menos en parte– por su contrato con Century Media. La exposición que brinda una disquera de este tamaño nunca es despreciable.
El álbum comienza con la totalmente blackmetalera Ylem, una pieza llena de cambios inteligentes y con suficiente enganche como para sacarnos una preliminar sonrisa. El sonido es una vez más, claro como el cristal, incluso un poco mejor que el logrado con Eidolon. Así es como tiene que sonar el black metal al inicio de la segunda década del siglo XXI.
El primer elemento que llama la atención es la técnica de Seraph en la batería, sobre todo en la lenta y melódica The World Kneels Over o la técnica Osiris. No hay necesidad de describir en qué consiste lo interesante de su trabajo aquí. Escúchenlas y saquen sus conclusiones.
Otro elemento al que vale la pena poner atención, son los teclados de Paymon que agregan atmósferas exquisitas y muy sutiles, las cuales a ratos llevan a Dark Fortress al terreno del black metal sinfónico.
A pesar del peso y el gran sonido, es también bastante claro que este álbum es muchísimo más lento que su predecesor y probablemente el más lento de toda su discografía. Los blast beats no abundan –los tarreros de blanco y negro pueden pasar de largo aquí–, y dan lugar más bien a abundantes medios tiempos, pero sostenidos con riffs muy poderosos. El grupo definitivamente no quiso repetir la fórmula de riffing pegajoso y veloz que dio resultado en Eidolon.
Pero no hay que dejarse engañar por la primera escucha, Ylem es el típico disco que crece solamente después de varias vueltas en el CD player, así que paciencia.
Morean es tal vez el punto más versátil del disco pues se da gusto mostrando todos los rangos posibles de su voz, desde el lamento desgarrado propio del black, hasta –léanlo bien– coros de voz totalmente clara como en Evenfall, o la hechizante Wraith, dos de las joyas sin duda.
Las influencias de Dark Fortress asoman a lo largo de todo el disco y se cuentan desde estructuras lentas y frías a lo Celtic Frost, hasta puro riffing de escuela clásica tipo Darkthrone y Satyricon, como en Satan Bled y Hirudineans dos piezas que ya prometen convertirse en clásicos.
Dark Fortress probablemente no convenza a los seguidores conservadores del black metal, pues su sonido es abiertamente “moderno”, lo que eso sí, de ninguna forma lo vuelve más accesible; la esencia del grupo sigue siendo el metal negro sombrío y de aura mística y perversa.
Pero pongamos las cosas en perspectiva: el black metal es una escena como cualquier otra y nadie puede evitar que evolucione. A quien no le guste el sonido actual pues que no lo escuche. Pero para quienes creemos en el derecho del black a dejar de una vez por todas a los padres del género donde pertenecen (o sea en su propia época), una obra como Ylem será miel sonora para los oídos.
Websites: www.myspace.com/darkfortress
Calificación: 87/100
Mauricio