Cuando una banda pierde un miembro fundamental en su formación, la expectativa sobre como el grupo resolverá ese punto es grande. Y es un arma de doble filo. A cómo puede ser que el nuevo integrante sea del agrado de los fans, puede ser que la agrupación esté firmando su acta de defunción.
Pues bien, en una situación así se encontraron los teutones Destruction cuando su carismático cantante Schmier dejó la banda, a finales de 1989. Ante esta disyuntiva, Mike, Harry y Olly decidieron enrolar en sus filas al vocalista Andre Grieder.
Con él, Destruction sacó al mercado en 1990 el álbum “Cracked Brain”. El grupo se jugaba mucho, puesto que calzar los zapatos de Schmier no era un asunto fácil. Y el resultado, desde luego, no fue el esperado.
“Cracked Brain” no es un mal disco. Para nada. Es solo que… no suena a Destruction. Grieder, aunque no es mal cantante, está muy lejos del estilo y carisma de Schmier. Difícil trabajo para él, ya que las comparaciones iban a ser inevitables. Aun cuando Grieder no tiene un mal timbre, y calza con el estilo que la banda estaba aplicando en ese tiempo, la estructura de las composiciones hizo mella en el público.
Y es que ese es otro punto que hizo que “Cracked Brain” no tuviera el resultado esperado. Tal parece que, al retirarse de la banda, Schmier se llevó con él el estilo clásico y propio de Destruction. Las composiciones suenan diferentes, no tienen esa misma vibra y fuerza de clásicos como “Madbutcher” o “Life without sense”.La forma en que los temas están estructurados no parecieran de Destruction, la velocidad propia de los alemanes no está tan presente ni tan marcada como en anteriores producciones.
Lo que si está presente, por supuesto, es esa calidad en los guitarristas Mike y Harry. Sus solos y riffs son excepcionales, tienen un entendimiento como pocos. Pero, a pesar de esto, no suenan a lo que venían haciendo anteriormente. Es cierto que no deben auto repetirse hasta el cansancio, pero tampoco debe dejarse de lado su estilo personal.
Las canciones, en sí, no son malas, y hay momentos realmente buenos, tales como “S E D”, “Time Must End”, “Frustrated” o “Rippin’ You Off Blind”. Su versión de “My Sharona”, de The Knack, sin embargo, no es genial. Por decirlo así, es muy alegrona, y no tiene mucha energía.
Si escuchas “Cracked Brain” sin acordarte de que es Destruction, entonces si podrías ser capaz de disfrutar del disco. Para cualquier otro grupo, “Cracked Brain” habría sido un clásico. Para Destruction, es un álbum que pasa más con pena que con gloria, ya que no logra renovar el espíritu propio de los carniceros. Y no creo que la culpa de que el grupo fuera en picada a partir de este álbum fuera propiamente de Andre Grieder, sino una suma de todo lo que pasaba en su entorno para esa época.
En resumen, si eres fanático de la banda y quieres tener toda su colección, pues “Cracked Brain” es parte de ella, y por lo tanto hay que tenerlo. Pero si lo que quieres es disfrutar de sus mejores trabajos solamente, entonces no te hará falta conseguir este álbum.
Calificación: 76/100
Randall