Este es el proyecto de solista del guitarrista de Katatonia, Anders “Blakkheim” Nyström, y Death’s Design es su cuarto disco de estudio en el que une esfuerzos en la producción y composición del mismo con el renombrado Dan Swanö para revelar una de las obras más completas que se hayan hecho nunca de atmósferas, vistas y espacios sonoros que desarrollan imágenes compuestas específicamente para una determinada secuencia a través de movimientos musicales sub-divididos en varios capítulos, pues este es el soundtrack de la película del mismo nombre del álbum, por lo que estamos frente a una de las alegorías más significativas de la historia del Metal como género.
Con una vehemente penetración y profundidad en el uso de los momentos, se pretendió intensificar el carácter descriptivo y semántico del conjunto de cuadros en lugar de disponer de una rígida monotonía de estructuras o de drásticos cambios de tiempo, evitando de esa manera corromper los ambientes; así como de inteligentes tratos en los modos, para ligar los temas en una especie de policromía que transmite en su articulación simbólica una angustia y un nerviosismo de terror, que se intensifica con la utilización de las cuerdas que dan la tensión necesaria al discurso en forma de crescendos y fluctuaciones orquestales.
Pero, ¿de qué tipo de lenguaje estamos hablando?; algunos insisten en las categorías del Metal para explicar el concepto implementado por Blakkheim pero en realidad eso sería devaluarlo y limitarlo a esquemas cerrados, por lo que parece más adecuado concebir la obra como una exposición de distintos modelos estéticos para alcanzar el ideal que busca no solo que el escucha preste atención a lo estrictamente musical, sino que al mismo tiempo se convierta la cesión en toda una experiencia que involucra al oyente en la trama misma de la historia que se pretende contar, algo así como cuando se lee una novela o se asiste a una obra de teatro, hay presencia de un argumento como para seguirle la pista al o a los protagonistas en su búsqueda a lo largo del viaje desde su inicio, desarrollo y hasta su desenlace.
Por ese motivo nos encontramos con un choque de formas e intensiones en los riffs que lideran cortes como el inicial movimiento con una tendencia Black/Death, para seguidamente en el 2do movimiento pasar a un compuesto de Heavy/Progresivo a lo Star One y generar el paso a la dialéctica de Opeth; así se introduce otra sustancia distinta al paisaje en el 3er movimiento con una cadencia Doom bastante mórbida acompasada por un efecto de percusión en el piano y las cuerdas que suben la adrenalina. En fin, esto es un mosaico de ideas bizarras en donde Blakkheim demuestra ser uno de los artífices con mayor destreza y originalidad para afrontar combinaciones de estilos que van más allá de las supuestamente invulnerables fronteras.
Calificación: 95
Salvador