Dismember vuelve a lanzar álbum en este año 2006, demostrando así ser una de las bandas más constantes en cuánto al lanzamiento de sus discos, ya que nunca dejan a sus fans esperando muchos años. En esta oportunidad fueron solo dos años desde el Where Ironcrosses Grow, un disco que no dio mucho de que hablar.
The God That Never Was se muestra como una de las sorpresas en lo que va del año, un disco sólido que nos devuelve al sonido death metal de comienzos de los años 90, mezclado con buenas secciones melódicas y harmónicas en los coros. Esto podrá asustar a los fans puristas, pero a estos les aseguro que no se decepcionarán al escucharlo.
El álbum es intenso, pesado y con un sonido descomunal que te mantiene por 35 minutos atento y moviendo la cabeza con el galopar de los temas. Las guitarras desgarran los oídos con riffs afilados cuál puñal. La voz de Matti Kärki sigue igual de potente a como lo era en 1991. La sección rítmica nos azota de principio a fin con líneas ultra pesadas y rápidas.
Las dos primeras piezas te asesinan sin piedad alguna. Los rifffs tienen ese sonido clásico ytan puro del death metal. La velocidad es tremenda y sin duda ambos temas son perfectos para engancharte al disco y mantenerte a la expectativa. Time Heals Nothing sigue la misma estructura pero con riffs mucho más melódicos que recuerdan un poco al maravilloso The Jester Race de In Flames.
En Autopsy dejan de majar un poco el acelerador para enfocarse en el peso y la contundencia, con un cambio excelente hacia el final de la canción. Never Forget, Never Forgive regresa con la paliza sónica de los primeros dos temas; 1:44 de pura violencia.
El disco se mantiene así de concreto hasta el final con incluso un tema instrumental de altísima calidad titulado Phantoms (of the oath) con un aire muy thrashero.
Creo que la espera ha terminado para los fans que han estado esperando un disco de la calidad de los tres primeros que sacó Dismember. Un álbum que recomiendo altamente a todos los que gustan del death metal de la vieja escuela, eso sí con un sonido refrescado.
Calificación: 90/100
Javier