La banda sueca Dissection se formó a finales de los ochentas / principios de los noventas y pese a su corta carrera se convirtieron en una de las bandas de black metal más importantes de Europa.Después de lanzar varios demos, Dissection saca al mercado su disco debut titulado “The Somberlain” en 1993, con un sonido épico, rápido y agresivo, pero con su buena dosis de melodía, lo que los separaba de las bandas de black metal del montón. Problemas con la justicia (Jon Nodtveidt fue encarcelado por asesinato) y conflictos internos separaron a la banda en 1997 después de solamente dos discos en estudio, toda una lástima porque iban encaminados a ser una banda de tan alto calibre como Emperor. En el 2003 se reunieron para varios conciertos y posteriormente lanzaron un EP, sin embargo es fácil darse cuenta que ya no es lo mismo.
Volviendo al disco en cuestión, para este lanzamiento la banda estaba formada por Jon Nodtveidt en la guitarra y las vocales,John Zwetsloot en la guitarra, Peter Palmdahl en el bajo y Ole Öhman en la batería.
“Black Horizons” inicia con varios cambios de ritmo entre un riff muy rápido con la batería aplanadora y un medio tiempo más pegajoso. Después de la introducción la canción tiene un estructura muy interesante, con una combinación de elementos de black y de heavy metal, incluyendo las armonías en las dos guitarras muy al estilo Iron Maiden, solo que bastante más rápido y diferentes pasajes con guitarras acústicas. Es un tema increíble, toda una lección de black melódico y fusión de estilos en poco más de ocho minutos. A continuación viene el tema que da título a este trabajo, “The Somberlain” es otra canción épica de siete minutos, brutal, liderada por el doble bombo de la batería y otro riff rapidísimo, Jon demuestra que tiene una excelente voz, gutural pero con mucho sentimiento. Utilizan teclados para darle ese ambiente oscuro y frío, una excelente descripción de la música de esta banda es … frío, brutal y melódico.
“Crimson Towers” es una corta instrumental acústica que ayuda bastante al sentimiento de melancolía y sirve como introducción para “A Land Forlorn”, el cual me recuerda un poco a Immortal, no por la intensidad ya que no es tan rápida como los anteriores, sino por el tema y ese sentimiento que te produce de estar en una llanura fría, oscura y cubierta de nieve. “Heaven’s Damnation” y “Frozen” son puro black, brutal pero siempre con esos riffs heavy y el ambiente frío, el cierre acústico sobre el sonido de una tormenta en “Heaven’s Damnation” es fabuloso.
“Into Infinite Obscurity“ es otro tema acústico corto, la introducción para “In The Cold Winds Of Nowhere”, un medio tiempo de sonido épico que se acelera bastante para dar paso a un solo de antología, simplemente increíble el despliegue de virtuosismo de este par de guitarristas. “The Grief Prophecy / Shadows Over A Lost Kingdom” sirve para que la banda se luzca en una introducción cargada de cambios de ritmo. Para cerrar el disco, “Mistress Of The Bleeding Sorrow” tiene secciones lentas donde nuevamente Jon se luce con las vocales y un muy buen trabajo de teclados; finalmente “Feathers Fell” es otra instrumental acústica que pone punto final a este recorrido épico y frío.
Este disco es todo un clásico del black metal melódico, junto con su sucesor “Storm Of The Light's Bane”, muy recomendado para fans de Emperor, Immortal y Dimmu Borgir. El único inconveniente es que la producción no es tan buena, suena un poco como de garage, en particular el bajo casi no se escucha; les faltó pulirla, algo que sí lograron en su siguiente disco. De todas maneras, este es un excelente disco, incluso para gente que usualmente no gusta del black metal.
Calificación: 90/100
Esteban R