El surgimiento del death metal melódico ha sido uno de los acontecimientos más importantes de la historia del metal. Es un movimiento en constante crecimiento y nos ha regalado montones de buenas bandas. A inicios de los noventas, una de las agrupaciones pioneras de este movimiento fue Edge Of Sanity. Esta banda sueca se formó allá por 1989, con el polifacético Dan Swano como eje principal, quien después pasaría a trabajar en diversidad de proyectos, tanto como músico como productor.
Si han leído algunas de mis reseñas anteriores sabrán que profeso una enorme admiración por el señor Swano, y este disco es una de las principales razones. “Crimson II” sale al mercado en el 2003, y es la continuación de lo que muchos llaman la obra cumbre de Edge Of Sanity, “Crimson”, el cual salió en 1996. Fue precisamente después de ese disco en el 96 que la banda se empezó a desintegrar, hasta que Swano la resucita en el 2003 para grabar este disco. De hecho este Edge Of Sanity es prácticamente un proyecto solista de Dan, ya que ninguno de los antiguos miembros de la banda participa.
Para ser 1996, “Crimson” fue un disco adelantado a su tiempo. Son pocas las bandas que aún ahora se atreven a combinar el death melódico con tantos teclados y elementos progresivos. Para el 2003 algunas cosas han cambiado, Swano es un músico y productor más maduro, de manera que “Crimson II” cuenta con gran cantidad de influencias y matices que no estaban presentes en el trabajo anterior; pero la agresividad y la melodía de la banda se mantienen.
Como mencionaba anteriormente, a pesar de que el disco sale bajo el nombre de Edge Of Sanity, es prácticamente un proyecto solista. Dan Swano se encarga de las guitarras, el bajo, los teclados, las vocales y la producción. Como invitados aparecen Roger Johansson y Jonas Granvik acompañando en las vocales; y Mike Wead y Simon Johansson en algunos solos de guitarra. Las letras son de Dan Swano y Clive Nolan.
Esta nueva versión de Edge Of Sanity tiene todos esos elementos que lo identifican de entrada como un proyecto de Swano. Excelente producción, variedad en los riffs, teclados prominentes, y un soberbio manejo de las vocales, tanto guturales como limpias. El sonido a ratos recuerda los últimos años de Death, así como Dark Tranquility y Into Eternity; pero con ciertos toques de King Crimson y Porcupine Tree.
Como su predecesor, este es un disco conceptual. La historia se desarrolla en un convento, donde una monja lee un libro que puede liberar una maldición y traer el fin del mundo. El disco es solamente una canción, dividida en 9 partes y separada en 44 tracks. Lo que esto significa es que en sus 43 minutos de duración tenemos aproximadamente ... 44 variaciones en los riffs o en la melodía ... impresionante, no?
Inicia un teclado misterioso que nos lleva a un riff devastador pero melódico. Después del frenético inicio pasamos a riffs medio tiempo, con la presencia siempre de los teclados en el fondo acompañando a las guitarras, algo que no es para nada normal en el death metal, pero que aquí funciona perfectamente.
La variedad en los riffs es impresionante. A través del disco encontramos death metal, trash y heavy, todos unidos sin ningún problema. Aparecen algunas armonías interesantes con las vocales guturales, mientras que el manejo de Swano en las vocales limpias es excelente, con una voz profunda pero muy melódica.
Algunas melodías se mantienen a lo largo del disco para darle cohesión al tema. Además tenemos secciones con piano y excelentes solos, todo con un gran sentido de la melodía y del manejo de los tiempos. Algo para destacar es el trabajo de Swano en todos los instrumentos, ya que resulta ser un músico más que competente en cada uno de ellos, batería, teclado, bajo y guitarras, además de su gran voz.
A final de cuentas, los 43 minutos se te van volando, sin un solo segundo de monotonía. No es cualquiera que puede realizar un disco de este tipo, de manera que “Crimson II” es todo un testimonio de la gran creatividad y recursos que tiene el señor Swano. En mi opinión esta continuación de “Crimson” es tan buena como la original. Uno de los mejores discos del 2003, una verdadera joya.
Calificación: 100/100
Esteban R