El anticipado regreso de uno de los precursores del death metal Escandinavo, llega a pesar de ciertas dificultades como la partida de Nicke Andersson de la banda. El material fue grabado bajo el sello Candlelight que esta promocionándolo como su mejor trabajo desde Wolverine Blues, una afirmación que es muy optimista, pero no totalmente cierta. Esta novena producción de larga duración del conjunto Sueco sigue la linea evolutiva que ha mantenido, integrando ritmos pesados de rock con su estilo death metal de la vieja escuela, creando un disco que te incita a bailar como un orate e impactar la cabeza contra el muro.
El álbum comienza con “Serpent Saints” que nos envuelve con un intro que asemeja la música compuesta para filmes de horror viejos, durante el primer minuto, para dar paso al galopante y poderoso ritmo que es una mezcla de death y thrash perfecta para la apertura.
“Masters of Death” resume en esencia el sonido agresivo y trepidante de la banda durante sus primeros trabajos, la canción te somete desde los primeros riffs, con una estructura simple pero enérgica, las vocales sobresalen por su intensidad y el sonido sangriento que va acorde a la temática de las líricas.
“Thy Kingdom Coma” nos recuerda el típico sonido death metal de Estocolmo con un ritmo templado y riffs ásperos, el track carece de algo porque fácilmente podría pasar desapercibido al oír el disco completo.
En cambio “Amok” mantiene un tempo semi despacio pero explosivo, la batería custodia el sonido con un tremendo ritmo thrash, los acordes de la guitarra nos recuerdan a producciones.
“Warfare, Plague, Famine, Death” es una composición influenciada por el black tanto en la música como en las líricas, ambas suenan un tanto trilladas pero al final toma un buen ritmo y cierra con poderío.
“In The Blood” regresa al ritmo tranquilo de tracks anteriores, aunque incluyen algunas buenas armonías y sampleos, otra canción que pasaría inadvertida, lo único memorable seria el coro que es muy pegajoso.
“The Dead, The Dying and The Dying To Be Dead” además de poseer un buen nombre, nos brinda los incandescentes ritmos de los maestros del death n’ roll que hemos esperado todo el álbum, la batería es impecable y las guitarras nos llevan al inframundo, probablemente las composición mas fuerte del disco.
Para cerrar fuerte “Ministry” mantiene en los primeros minutos la velocidad y solidez pero el coro y los riffs un tanto sludge interrumpen el efecto brutal del track.
“When In Sodom” que tiene un año de circular en el EP del mismo nombre, es un track poderoso que atrajo la atención y mantuvo a mucha gente esperando este disco, hubiera deseado que la producción forjara canciones tan dinámica y rítmicas como esta, pero desgraciadamente no las tuvo.
“The Ten Commandments” es un outro de tres minutos que contiene una tonada que en lugar de crear un ambiente lúgubre parece un poco infantil y ridícula.
Hay que poner las cosas en claros, este disco no es tan malo y tiene algunas composiciones memorables, pero si carece de la creatividad y la fiereza que han caracterizado a la banda durante su carrera, así que de ningún modo se puede comparar con clásicos del death metal como el Left Hand Path o el Wolverine Blues.
Todo el sonido del disco me pareció un tanto reciclado desde la música hasta las líricas.
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Calificación: 78/100
Beto L