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Eric Norlander - Music Machine
Eric Norlander - Music Machine

Tracklist
Line Up

1. Prologue: Project Blue Prince
2. Music Machine
3. Turn Me On
4. Heavy Metal Symphony
5. Tour of the Sprawl
6. Andromeda
7. Letter From Space
8. Lost Highway
9. Soma Holiday
10. Return of the Neurosaur
11. Project Blue Prince Reprise
12. Fanfare and Interlude
13. Beware the Vampires
14. The Fire of Change
15. The Fall of the Idol
16. Metamorphosis
17. One of the Machines
18. Fallen
19. Johnny America
20. Music Machine Reprise
21. Epilogue: Sky Full of Stars

Erik Norlander: teclados
Kelly Keeling: vocales
Mark Boals: vocales
Scott Kail: vocales
Robert Soeterboek: vocales
Donald "Buck Dharma" Roeser: vocales, guitarras
Peer Verschuren: guitarras
Neil Citron: guitarras
Vinny Appice: batería
Gregg Bissonette: batería
Virgil Donati: batería
Tony Franklin: bajo
Don Schiff: NS/Stick

Reseña

Antes de escuchar una sola nota de este “Music Machine” (2003) hay dos detalles que llaman poderosamente la atención y merecen ser comentados. El primero es la colección de músicos que acompaña a Norlander en este disco: Kelly Keeling (MSG, George Lynch, Blue Murder), Mark Boals (Yngwie Malmsteen, Ring of Fire), Donald "Buck Dharma" Roeser (Blue Oyster Cult), Vinny Appice (Black Sabbath, Dio, Lana Lane), Gregg Bissonette (David Lee Roth, Steve Vai, ELO, Joe Satriani, etc.), Virgil Donati (Planet X, Ring of Fire, Steve Vai), Tony Franklin (The Firm, Blue Murder, Whitesnake, Lana Lane), ... estos por mencionar los más famosos porque el resto son igual de buenos. El segundo detalle es que el disco trae en su folleto una recomendación de Rick Wakeman... Rick Wakeman! Uno de los tecladistas más influyentes de la historia del rock progresivo se confiesa admirador de Norlander y de este disco en particular.  

Con semejantes credenciales y sabiendo que Norlander es un tecladista excepcional (el favorito de este servidor) no es de extrañarse que “Music Machine” sea un muy buen disco. Esta ópera rock de dos discos nos cuenta la historia de Johnny America, un personaje genéticamente desarrollado para ser la estrella de rock más importante del planeta. Mediante la música y una inteligente lírica Norlander nos lleva de la mano a través de la vida de este personaje desde su nacimiento como ídolo musical hasta su eventual caída, criticando en el camino fuertemente a las disqueras actuales y sus ídolos prefabricados que dominan las listas de popularidad. 

Una de las cosas más atractivas respecto al estilo musical de Norlander es que, contrario a otros tecladistas contemporáneos, Erik sabe utilizar el teclado como un instrumento ambiental que no necesita largos e innecesarios solos para hacerse sentir. En este aspecto Norlander se adhiere a la filosofía de que es mejor que cada nota signifique algo a simplemente tocar muchas notas a alta velocidad, y esta es la principal razón de su popularidad en el género progresivo (ha participado en más de 25 discos desde 1993). “The Music Machine” viene a ser su tercer disco como solista; “Threshold” (1997) fue el primero con una onda instrumental tirando al electrónico y el segundo fue “Into The Sunset” (2000) con un sonido más tradicional de rock/metal progresivo. 

“Music Machine” es un disco de metal progresivo bastante pirotécnico, lo cuál es poco usual para Norlander, pero acá demuestra que la pirotecnia también puede ser elegante cuando se pone en manos de músicos inteligentes. A los que gustan de los duelos de guitarra y teclado les va a encantar este disco; la interacción de los teclados de Norlander con las guitarras de Peer Verschuren y Neil Citron es de película, se nota que se conocen muy bien como resultado de ya haber grabado juntos antes con Lana Lane. Respecto a las voces de Boals, Keeling, Bail y Soeterboek poco se puede decir más allá de que los cuatro tienen excelentes voces y hacen un interesante contraste, sobre todo Boals con su voz potente para heavy metal y Keeling con los tonos más melódicos del hard rock. 

Ya desde el arranque con “Prologue: Project Blue Prince” podemos notar que Norlander nos presenta su faceta más metalera en este disco, lo cuál queda confirmado con “Music Machine” y ese primer fabuloso duelo entre guitarra y teclado en el solo. “Turn Me On” y “Heavy Metal Symphony” siguen en la misma onda heavy con más énfasis en la melodía que en excéntricos cambios de ritmo, razón por la cuál los temas son bastante pegajosos y fáciles de digerir. “Tour of the Sprawl” es un interesante interludio con influencias electrónicas que cambia el ritmo del disco para introducir la espacial “Andromeda”, adentrándose más en aguas del progresivo con pianos y melodías complejas.

“Letter From Space” sirve como introducción para la emocional balada “Lost Highway”. “Soma Holiday”, “Return of the Neurosaur” y “Project Blue Prince Reprise” son tres instrumentales seguidas que cierran el primer disco y en mi opinión hacen que la historia pierda un poco de ímpetu. Para iniciar el disco dos por supuesto tenemos otra intro instrumental seguida de “Beware the Vampires” donde retomamos ese buen heavy metal que nos pone a mover la cabeza de arriba a abajo. “The Fire of Change” nos presenta el primer tema de corte alegre del disco, más hard rockero y animado que el resto, mientras que “The Fall of the Idol” nos tira un doble bombo acelerado y un coro épico muy al estilo power metal. “Metamorphosis” es una instrumental a puro teclado que introduce la bluesera “One of the Machines”, uno de los temas más curiosos del disco porque no es común escuchar melodías blues donde domine el teclado.  

Ya cerrando el disco tenemos la hermosa balada “Fallen”; imposible no cantar o por lo menos tararear ese coro que va... “So let’s fly like fallen angels / through the sky on mended wings / Tonight, we fallen angels / Hear us cry / Hear us sing”. “Johnny America” termina de contarnos la historia de este ídolo caído y de los planes que no llegaron a buen puerto, mientras que “Music Machine Reprise” y “Epilogue: Sky Full of Stars” terminan este cuento, la última una larga instrumental sobre los 10 minutos de duración. 

Muy buen disco de Norlander, sobre todo porque es suficientemente accesible para aquellos que no gustan del progresivo pero también contiene suficiente complejidad para complacer a los aficionados más empedernidos del género. La única queja que tengo es que los interludios instrumentales, aunque sólidos, a veces se extienden demasiado y hacen que el disco pierda un poco de fuerza. Por suerte la mayoría de temas se sostienen bien por sí solos y rápidamente levantan esta producción cuando así lo necesita. Recomendado. 

Para más información: http://www.eriknorlander.com/  

Calificación: 90/100

Esteban R.