¿Por qué? ¿Podría alguien explicarme el porqué existen en la actualidad grupos “musicales” que, a pesar de saberse de sobra que son sólo un ardid publicitario, sin talento ni energía, son de los chineados del público, y hacen discos mediocres una y otra vez; mientras que grupos con una verdadera pasión por la música, energía, entrega, peso, y un largo etcétera, desaparecen del panorama musical, ya que fueron pocos los que creyeron en ellos?
Esto último es el caso de Exhorder, una banda que sacó al mercado su disco debut, “Slaughter In The Vatican”, en 1990, justo cuando se estaba dando el apogeo de la corriente death metal de finales de los 80s y principios de los 90s. Podríamos catalogar a Exhorder como un híbrido entre el thrash y el death metal, con una vocalización bastante gruesa para los patrones thrash normales, pero sin llegar a los sonidos más guturales.
“Slaughter In The Vatican” es, de principio a fin, un trabajo aplastante, demoledor en todo el sentido de la palabra. Desde el trabajo de portada, donde llevan al Papa a ser ejecutado en la horca; pasando por las líricas, bastante violentas y brutales; hasta llegar al aspecto más importante, el musical, Exhorder nos lleva en un viaje frenético lleno de energía, de fuerza, de brutalidad.
Las canciones, tales como “Exhorder”, “Death In Vain”, “Homicide”, entre otras, son una verdadera oda al metal extremo. El trabajo de los guitarristas Vinnie LaBella y Jay Ceravolo es encomiable, ya que tienen un peso formidable. Sus riffs atrapan al oyente de forma inmediata, y se clavan en la cabeza, la cual no puede dejar de moverse. Por su parte, el batería Chris Nail brinda una excepcional labor en este disco, con un impresionante manejo de ese blast beat propio del death metal de los 90s, un excelente trabajo en los bombos, así como buenos redobles y acompañamientos a los riffs de LaBella y Ceravolo, haciendo la estructura de los temas muy interesante. En cuánto a la vocalización de Kyle Thomas, bueno, es tal vez el punto más flojo de “Slaughter In The Vatican”. No es un mal cantante, ya que tiene potencia y fuerza en su voz, pero a mi juicio es un tanto monótono.
Los temas, en su mayoría, son un brutal ataque sónico, con buenos cambios de ritmo, pero basando su estructura en los estándares de velocidad propios de la época. Son temas rápidos, que agregan medios tiempos, para pasar a segmentos más lentos, pero con una potencia y un peso espectaculares, y esos cambios que dan un poco de descanso, para volver a pisar el acelerador. Temas como “Legions Of Death”, “Slaughter In The Vatican” o la genial “Desecrator” son ejemplo de lo anterior, al igual que el resto de esta producción.
No puedo evitar preguntarme, cada vez que escucho este álbum, el porque Exhorder no logró continuar su viaje en el mundo de la música. Fuese cual fuese la razón, lo que importa es que dejaron en el ambiente musical una verdadera joya. Y eso es algo que, con el perdón de muchos, muchas de las banditas prefabricadas de hoy en día no podrán ni siquiera soñar. El tiempo se encargará de borrarlas, y de darle a Exhorder su sitio de honor en el firmamento del metal mundial
Calificación: 94/100
Randall