La evolución de cualquier género musical ocurre gracias a la experimentación. Diferentes formas, ritmos y elementos se fusionan para crear música nueva, la cual a su vez va a verse fusionada con otros tipos... y el ciclo vuelve a empezar. Dentro de esta continua mutación musical, el género que provee mayor cantidad de experimentación, y por tanto el que más apoya la evolución, es el progresivo. Dentro del metal existen dos tendencias de progresivo muy marcadas; la europea que se ha movido más sobre el doom y el black, y la norteamericana cuya base se encuentra en el heavy tradicional. Por diversas razones, la banda más famosa de la corriente estadounidense es Dream Theater, pero no me queda ninguna duda que la más importante de todas (y por mucho) es Fates Warning.
El camino musical de Fates Warning ha estado marcado por una constante progresión, desde sus primeros discos donde predomina el heavy, hasta llegar a una seguidilla de grandes obras progresivas: Perfect Symmetry (1989), Parallels (1991), Inside Out (1994). Después del Inside Out, Fates Warning pierde a Frank Aresti y Joe DiBiase, y en lugar de reemplazarlos con músicos similares, Matheos toma un par de atrevidas decisiones. La primera, darle el bajo al ex-Armored Saint Joey Vera; la segunda, no contratar una segunda guitarra. A partir de estos cambios aparece “A Pleasant Shade Of Gray” (1997), disco conceptual de un solo tema dividido en 12 partes, cuyo sonido difiere bastante de los trabajos previos de la banda, en este caso formada por Jim Matheos en las guitarras, Ray Alder en las vocales, Joey Vera en el bajo, Mark Zonder en la batería, y como músico invitado el ex-Dream Theater Kevin Moore en los teclados.
Matheos nunca ha querido discutir mucho el significado de sus letras, en particular con “A Pleasant Shade Of Gray”, el cual solamente lo ha descrito así: “Es acerca de alguien tendido en una cama durante las tempranas horas de la mañana, divagando y soñando sobre distintos aspectos de la vida”. En otras palabras, queda totalmente abierto a interpretación. Musicalmente es un trabajo algo oscuro y lleno de melodías melancólicas. Los temas son bastante intrincados, basados sobre métricas complejas y con cambios de ritmo impresionantes. Este disco es una belleza, una muestra perfecta que la técnica no es un fin, sino más bien un vehículo para transmitir sentimientos. Olvídense de esas bandas que luchan por ver quien toca más rápido y más complicado, eso no es progresivo; “A Pleasant Shade Of Gray” sí es música progresiva.
“Part I” es una intro corta y misteriosa, apenas un aperitivo para lo que viene en “Part II”, tema muy progresivo donde el bajo toma el protagonismo, acompañando unas extrañas vocales distorsionadas en las estrofas. En “Part III” nos topamos con un fabuloso riff basado en contratiempos, mientras Mark Zonder demuestra toda su maestría y elegancia detrás de la batería. “Part IV” inicia con una elaborada introducción progresiva, la cual da paso a una sección lenta y sentimental... “listen / only hearts beating / and the rain keeping time / measuring out the minutes / and taking us under”. Al final aparece un interludio instrumental donde la banda se luce, toda una lección de progresivo con métricas complejas y una precisión bárbara, la cuál continúa en “Part V”, donde se destaca la presencia de un melancólico piano.
Los primeros solos del disco aparecen en “Part VI”, el primero es la introducción al tema, que da paso a una melodía de bajo y teclado. La voz de Ray Alder es esta canción demuestra lo mucho que ha crecido y su gran versatilidad como vocalista... “and i know we can't turn back all the years / time reflected in a shade of gray / but i often wonder what could have been / and i still hold on to yesterday. / and i know we're not children any more / innocence lost in a sea of gray / but i often wonder what else could be / and i still dream of running away”. El segundo solo es corto pero fabuloso, muy a lo David Gilmour, mientras el tema termina con una variación de la letra y la melodía de la primera parte. Este recurso lo utilizan a lo largo del disco para darle cohesión musical y lírica al concepto global.
“Part VII” y “Part VIII” tienen algunos riffs bastante pesados, pero también se nota una fuerte influencia de Kevin Moore. “Part IX” es una balada bellísima, con una guitarra acústica acompañando la sentimental voz de Alder... “stayed up late last night / lying here in bed / looking for words
to say the things i left unsaid / wind at my window / whispers to me instead / and i lie alone / writing letters in my head”. Acá aparece otro solo corto de Matheos, quien a lo largo del disco demuestra que es todo un maestro, y que no tiene necesidad de complicados solos para demostrar su pericia al mando de la guitarra.
“Part X” es la introducción para “Part XI”, tema lleno de cambios y riffs complejos, mientras que “Part XII” inicia muy sentimental ... “this shade of gray / this certain sadness / this cold morning light / and this silent madness / it hangs in the air / it hangs like a memory / it hangs like a cloud / it hangs on desperately / between dark and light / between was and be / between young and old / between you and me / between you and me”. Alder se vuelve a lucir, cantando sobre estrofas basadas en contratiempos. Aparece otro magistral solo de Matheos y termina con un cierre monumental... “close our eyes awhile / as morning shadows play / and listen to the rain / wash the long night away / face to face we'll awake / to see another day / and with hope in our hearts / embrace this shade of gray / this pleasant shade of gray”.
Por si no lo habían notado a estas alturas, “A Pleasant Shade Of Gray” es mi disco favorito de Fates Warning. La banda es impresionante, Joey Vera le imprime fuerza al bajo, Zonder personifica la elegancia y la técnica detrás de la batería, Ray Alder canta con sentimiento y con una técnica fabulosa, y Matheos deja de lado cualquier pensamiento egocentrista para centrarse en componer temas sin limitaciones ni estereotipos. Aparte, la contribución de Kevin Moore llena con creces el vacío de la segunda guitarra. Este es el disco contra el que se debe medir cualquier trabajo de metal progresivo, aunque la verdad es que la gran mayoría se van a quedar cortos ante la maestría musical de Fates Warning. Clásico.
Calificación: 100/100
Esteban R