Una de las grandes producciones de una banda que ha logrado consolidarse como una leyenda, y que amparada bajo la sombra de Helloween (según se dijo al principio) ha hecho su propio camino dejando atrás las viejas glorias de los inicios del power metal.
Un intro modesto como Welcome da paso a Lust for life, que sin ser compleja en su interpretación logra convertirse en una de las mejores piezas dejándonos en la mente repitiéndose: “live life easy…”. Dejando atrás esta buena pieza damos con Heaven can Wait, al estilo clásico queda como legado otro gran estribillo: Heaven can Wait til` another day, cause` there`s no reason to live”, otra pieza que sin ser compleja nos deja una buena impresión.
Space Eater, con un sonido clásico del rock, no presenta novedad y no resalta sobre las demás, algo así como que pasa desapercibida. Money es la máxima expresión de las seriedad de Gamma Ray (sarcasmo por supuesto), una pieza para entretener y hacer reír a los niños, un buen intermedio para el disco. La diversión acaba para dar paso a una de las piezas más elaboradas como solo puede ser the silence, todo un himno, lenta pero con algunos cambios de ritmo, dejan en claro que este es un disco lleno de contrastes. Destaco el solo de guitarra casi al final de la pieza.
Hola your Ground nos despierta de nuevo con una batería explosiva, otra de esas piezas para divertirse un rato. Freetime es otra de las canciones alegronas como para poner en una fiesta de verano, creo que eso lo dice todo. De nuevo al lado serio, Heading for Tomorrow, homónima al disco, es una extensa canción con muchos cambios de ritmo, me parece que los primeros minutos no prometen, por ahí de los 7 y tantos minutos luego de un extenso intermedio acústico, la pieza levanta, hay más energía y aparecen los solos de guitarra llenos de inspiración y fuerza. Pero para ser sincero me quedo con la versión del Blast From the Past.
Look at Yourself, con un sonido clásico del power, no es la mejor ni la peor, pasa sin pena ni gloria, el coro es empalagoso hasta cierto punto, tema clásico de la banda Uriah Heep. Mr. Outlaw es una de las mejores, si bien el sonido no revoluciona ni el coro es de otro mundo, logra su cometido con el excelente intermedio donde predominan los bombos y el gran solo de guitarra que le dan la nota alta a la pieza. Lonesome Stranger con un diálogo al inicio, da lugar a una lenta pieza instrumental, con un ritmo melancólico pero interesante. Sail on muy al estilo clásico, es una pieza aburrida que no convence en nada, apenas digerible.
En resumen, un disco lleno de contrastes que lo hace interesante, sin una línea fija pero que eso no le quita mérito al disco sino más bien lo hace más digerible. Recomendado para los que no gustan del trabajo de la banda a finales de los 90 e inicios del 2000, pues este disco es la clara muestra del clásico sonido que tuvo la banda al inicio, y que personalmente es el que me gusta más.
Calificación: 85/100
Nelson