No sé si estoy en lo correcto, pero tengo la percepción de que un artista puede sentirse completo, o satisfecho, como ustedes amigos gusten decirlo, cuando logra amalgamar una variedad de influencias y plasmarlas en su obra de una manera fehaciente y creíble. Es cierto que el resultado final puede, a la larga, no ser totalmente original, al destacarse tales influencias, pero si el mismo está bien logrado, bien conjuntado, bien amalgamado, pues… creo que eso habla, por sí solo, del nivel de creatividad, o al menos, del nivel de trabajo que dicho artista lleva. Por supuesto, estoy de acuerdo que lo ideal sería presentar un trabajo totalmente original, pero mostrar nuestras influencias es, en cierta manera, una manera de rendirles tributo, ¿no lo creen?
Lo anterior viene a raíz del segundo disco de los alemanes Godslave, titulado “Into the Black”, el cual fue editado en marzo del año 2011. Godslave, anteriormente conocidos como Slavery, nos presentan una sólida producción de Thrash Metal, pero en la que se aderezan diversos estilos e influencias que se salen un poco de los cánones predeterminados del género.
¿Por qué razón? Hay varias. Para empezar, si bien es cierto Godslave camina en terrenos propios del Thrash, los primeros cortes de este álbum nos remiten, tal vez no en composición per se, pero si en cierto aire, a Arch Enemy o a Children of Bodom. El riffing es un poco más melódico de lo que el Thrash en general acostumbra, y las vocalizaciones de The Slavegrunter (¿?) son, de alguna manera, reminiscentes a lo que Angela Gossow y Alexi Laiho aportan. No obstante, estas bandas no serían la única referencia que podemos encontrar aquí. Por ejemplo, el solo de inicio de ‘Unleash the Slaves’ podría pasar por algo que Megadeth haya hecho (en serio, no concibo siquiera que alguien lo escuche y me diga que ese solo no tiene Dave Mustaine escrito de arriba abajo). Asimismo, en cierto menor grado, temas como ‘Insomniaddict’ te podrían recordar a los coterráneos de Godslave, Destruction, e incluso cierto patrón vocal –ojo, mucho ojo, estoy diciendo la forma de cantar, no la voz en sí- de ‘Slippery When Death’ podría recordarte el tema título del último disco de King Diamond, “Give Me Your Soul… Please”. Así como estos, otros cortes de “Into the Black” podrían trasladarte al Metallica de ‘Hit the Lights’, e incluso a los suecos The Haunted en sus años del “Made Me Do It”.
Ahora bien, si estás pensando que esta banda es un clon más de las tantas y tantas que andan por ahí, pues permíteme decirte que, en una opinión muy personal, no lo siento así. Puede que Godslave te recuerde a algunas otras agrupaciones, pero tienen su estilo definido, y su sello propio, gracias en mucho a la intensidad de sus composiciones. Y es que si algo tiene “Into the Black” es que no para. De principio a fin, los temas son veloces, con riffs melódicos, como ya se mencionó, pero que demuestran una fiereza y peso en su estructura, dándole mucho vigor a cada pieza. Son pocos los medios tiempos que podemos encontrar en esta obra, ya que tal pareciese que la premisa de Godslave, al grabar su segundo disco, era de entregar un disco veloz e intenso, con una especie de Thrash melódico pero con mucha integridad y fuerza.
Por supuesto, “Into the Black” no es perfecto. Ciertos coros desentonan un poco con la idea general del disco, y a pesar del patrón vocal, un tema como ‘Slippery When Death’ es algo genérico y sin mucho carisma. Por el contrario, una canción como ‘Blood of the Innocent’ es una muestra de esa vitalidad y fortaleza que Godslave incorpora en su estilo. Riffs punzantes, con un par de cambios de ritmos y tempo interesantes y llamativos, hacen del mismo, a mi gusto, el mejor tema del álbum. Otros, como ‘Scholar Eclipse’, son un poco más simples en su composición, pero no por ello dejan de ser intensos y bien elaborados.
“Into the Black” presenta, además, varios invitados de lujo, como Mike Sifringer de Destruction, Manuel Zewe de Celesta, Benedik Zimniak de Mekong Delta y Gerrit P. Mutz de Sacred Steel. De más está decir que la labor de cada uno está, por supuesto, bien lograda, y su calidad queda plasmada de sobra. Si quisiera acotar que, de todos, quién se destaca más es Mutz, quién lleva la vocalización principal en ‘Into the Black’, el tema título. La razón es simple: el tono vocal de Mutz difiere, y por mucho, con el de The Slavegrunter (insisto… ¿?). Lo anterior le brinda una atmósfera distinta al disco, en especial porque dicha canción no cae en el esquema general de esta obra (velocidad de principio a fin). No, ‘Into the Black’, al menos en sus primeros 3 minutos, es un tema lento, algo oscuro, y que, con la voz de Mutz, cae en un estilo con cierto aire candlemassiano, por decirlo así. Luego de ese tiempo, el tema recobra el aire propio de Godslave, lo que lo convierte en un interesante y bien logrado trabajo.
“Into the Black”, el disco en sí, puede que no sea tan original como uno quisiera, eso lo acepto. No obstante lo anterior, el trabajo final es de muy buena calidad. No sobresaliente o supermaravilloso, estoy de acuerdo, pero si está bien logrado, bien estructurado. Las melodías enganchan, son intensas y con potencia, y las mismas hacen que el álbum sea un trabajo cohesionado de principio a fin. Creo, de verdad, que la mayoría podría disfrutar de esta obra si le dan la oportunidad. Por eso, si te llaman la atención algunas de las bandas de las cuáles parece (a mí, por lo menos) que Godslave se ha influenciado, vale la pena que lo tomes en consideración.
Website: http://www.godslave.de/
http://www.facebook.com/godslaveband
Calificación: 78/100
Randall |