Viaje oscuro y placentero con el que Helloween decidió romper el molde y ofrecer un disco tan variado, que si se toma en cuenta la llegada de Deris a los vocales, parece otro grupo. Lo digo porque, si bien es cierto el disco presenta canciones típicas de Helloween, también es cierto que hay otras que no se parecen en nada.
Este es un muy buen disco, muy bien estructurado y excelentemente producido por Charlie Bauerfiend y Roy Z, tal vez no llegue a la estatura clásica de los Keepers, pero es un esfuerzo serio de la banda que en aquél entonces, no deseaba repetir ese pasado. Creo que uno de los aciertos de este esfuerzo es que para la época, los alemanes habían logrado conformar un line up y se complementaban muy bien. Es de rescatar la composición de varias canciones a cargo de Uli Kusch y otras a cargo de Roland Grapow, que permearon de variedad y frescura este proyecto.
Abre el disco la clásica introducción Beyond The Portal para darle paso a una de las buenas del disco: Mr. Torture, pieza de la autoría de Kusch, precisamente interpretada por la banda en su último concierto en territorio nacional. Ese “happy power” del que hablaba y que es sello de los alemanes está presente con All Over The Nations y cómo no, si la escribe Michael Weikath. Esta canción perfectamente podría incluirse en los Keepers, muy buena.
La nota se pone oscura con Escalation 666, autoría de Roland Grapow y Mirror, Mirror, de Deris. De hacer notar que en cuatro canciones, tenemos la presencia de los cuatro autores principales. Luego sigue la archirreconocida (y quemada) If I Could Fly, que es la referente del disco, pero mi opinión, dista mucho de ser la mejor. Este disco es muchísimo más que esa canción.
Weikath vuelve a sacarse un “as bajo la manga” con Salvation y Kusch hace de las suyas con The Departed (Sun Is Going Down), gratamente ejectutada por Masterplan acá en tiquicia. La intensidad sube con la que personalmente considero, una de las mejores canciones de Helloween de esta etapa, I Live For Your Pain. Una canción que es, para nada, referente del sonido clásico de la banda y que por lo contrario, pone a Helloween en otro camino diferente, pero muy placentero al oído. Y es que esa línea de bajo de Grosskopf y la batería de Kusch, le dan un aire bien rockero y oscuro.
We Damn The Night es una canción buena también, pero creo que el disco se cae con Inmortal, que de verdad, me parece de relleno. Finalmente el tema título, que se desarrolla a lo largo de sus casi nueve minutos de melodía y velocidad, que lo convierten en un verdadero piezón: The Dark Ride.
Me parece que este disco fue y es muy subestimado por la banda, el hecho de cantar en vivo solamente If I Could Fly, me parece un desacierto total y una torpeza. Además me parece que con la salida de Kusch y Grapow, Helloween perdió la gran oportunidad que tuvo de redimirse, diversificarse y no caer en la trampa de querer revivir glorias pasadas. ¿Prepotencia? No sé.
Una completa lástima, este Dark Ride, ¡sí que es una viaje!
Calificación: 90/100
Federico