Sentarse a escuchar los discos publicados por Moribund Cult Records es –casi siempre– garantía de una grata experiencia. Moribund ha estado liberando consistentemente, muchos de los mejores álbumes en el black metal underground durante los últimos años. Entre sus adeptos se encuentran Arckanum, Avsky, Dodsferd, Horna, Sargeist, Behexen y la lista sigue. Por eso cuando al chequear su website me enteré del segundo lanzamiento de Hiems (hasta ahora desconocidos para mí), me lancé a ciegas a averiguar en qué consistía la propuesta de esta banda.
La primera sorpresa es que Hiems es el proyecto personal de Algol, bajista de los italianos Forgotten Tomb. Sin embargo, a pesar de este dato no nos podemos hacer una idea completa del sonido de Hiems.
Lo primero que nos topamos es una producción densa, gruesa, que le da mucha presencia a las guitarras, super pesadas en general. El segundo himno titulado simplemente I, es uno de los más potentes gracias a un riff inicial super rítmico y malévolo. Sin destacar demasiado, la batería a doble bombo encaja bien.
Unos cuantos blast beats por aquí y por allá embarrialan la cancha de vez en cuando, pero casi siempre dando paso a tiempos veloces no muy utilizados en obras de black metal. Pero justo ahí yace un gran detalle, no solo encontramos black metal en esta obra. Las influencias death (pero de riffing death con groove) cruzan el disco en todas direcciones, y siempre con enorme calidad, sumemos también un bajo audible y potente –no es sorpresa, Algol es precisamente un bajista– y tenemos un aparato rítmico con una cuota extra de fuerza.
Pero si hay un elemento que comienza a resaltar poco a poco, es la omnipresencia de un aire rockanrolero delicioso que va en crescendo, conforme avanza el disco. Quienquiera que no considere la palabra ritmo como una blasfemia en el mundo del black, con toda seguridad se desbocará moviendo la cabeza con Wounds Just Death Can Heal o la poderosísima Hiems.
La cereza en el pastel la ponen los dos últimos himnos, 290979 y Race with the Devil, la primera una instrumental a puro órgano Hammond con efectos de lluvia al fondo, toda una pequeña oda al sonido de escuela Deep Purple, y la segunda, un descarado manifiesto rockanrolero, melódico, rítmico a más no poder y con un riff muy pero muy pegajoso. Hasta voces limpias encontramos aquí.
Tiro en el blanco para Moribund y Hiems, Worship or Die es uno de los mejores discos del año.
Websites: http://www.myspace.com/hiems000
Calificación: 85/100
Mauricio