La primera vez que escuché este disco la sensación fue avasalladora, algo así como desconcierto mezclado con anonadamiento. Y es que Horned Almighty tiene la virtud de agarrar al escucha por el cuello no más de entrada, y recetarle una paliza sonora de brutalidad extraordinaria.
Estos daneses no se complican la vida con fórmulas compositivas dadas a la ornamentación: van directo a la yugular. Su propuesta ha venido evolucionando poco a poco en sus últimos discos, consiguiendo con The Devil´s Music –su anterior trabajo– un disco equilibrado y bien proporcionado. Pero el turno le llegó a Contaminating the Divine y la cosa se puso más brutal.
Para quienes no conocen a la banda, con el adjetivo “brutal” no hago referencia a que su estilo sea una borrasca incontrolable de blast beats y riffs súper filosos. Tal vez solo un 5% de toda la percusión en este disco consista en tarreo implacable. Todo lo demás es ocupado por una base ultra rítmica e imparable que oscila entre tiempos rápidos, extra rápidos y demencialmente rápidos, empapados de un aire rockanrolero incuestionable. Y la descarga como ya les dije, no da respiro.
En todas sus obras anteriores, Horned Almighty venía desplegando este estilo particular pero sin conseguir un sonido realmente sobresaliente. Este comportamiento se quiebra en Contaminating the Divine que tiene la producción perfecta. Guitarras gruesas –tremendamente gruesas–, un bajo poderoso y la voz bestial de Smerte, realmente dejan en claro a qué suena la palabra poder.
Pero hay una falla... una falla garrafal que recorre todo el disco. Después de las aplanadoras (y resalto el término APLANADORAS) The Works of Witchcraft y Contaminating the Divine, algo comienza a suceder: cada siguiente himno suena absolutamente igual al anterior, pero lo que termina de matar al disco, es el abuso total de los mismos tiempos veloces en la batería para todos los tracks. Repetición es lo último que uno quiere tener en la cabeza al escuchar un álbum con un sonido tan delicioso. El mismo tipo de riff con variaciones aquí y allá se expone y re expone una y otra vez sin parar. Es hasta el último himno que encontramos el primer cambio de estructura y velocidad en toda la obra.
Una vez que se tiene conciencia de la falla tremenda que se esconde en este pequeño demonio, la impresión inicial tan subyugadora e impresionante se desvanece por completo.
Sigue valiendo la pena darle una oportunidad a esta banda, porque el talento está ahí y es indiscutible, pero en esta ocasión, estando a un paso de crear un clásico, acabaron en la desgracia total por la razón equivocada.
Websites: www.hornedalmighty.com
www.myspace.com/hornedalmighty
Calificación: 65/100
Mauricio