Si hay algo que agradece el oído acostumbrado a todas las variaciones del metal, es escuchar de vez en cuando una obra que sale de la nada, y derriba por completo todas las ideas preconcebidas acerca de la supuesta incompatibilidad natural entre géneros, estilos o escuelas musicales. También existe por supuesto, quien considera que existen reglas totales que definen de una vez y para siempre qué es metal y qué no. Pero por suerte hay artistas que no encuentran mayor placer que el de pisotear todo lo que sea sagrado, hasta los “mandamientos” que definen a los géneros.
Ihsahn salió de las oscuras cavernas del black metal noruego para comandar al inolvidable Emperor, y nadie en sus más salvajes sueños ni mucho menos en sus pesadillas, podría haber profetizado la clase de obras de que sería capaz este frontman, al dejar a la presencia imperial atrás.
After es su tercera ofrenda, y es un cuadro mucho más complejo que The Adversary y Angl juntos. Y si sus obras previas fueron sorprendentes, ésta lo es más y en grado sumo.
Difícilmente alcanzará cualquier léxico para agotar en su totalidad todas las maravillas que After encierra; el sonido grueso y compacto –el más pesado hasta ahora en la carrera de Ihsahn–, la producción inmejorable, las composiciones de una calidad simplemente impensable, y sobre todo la gran corriente de progresivismo, que se manifiesta en todos los cambios de The Barren Lands o la hermosísima Frozen Lakes on Mars, con su coro suave pero de un enganche ENORME.
Un poco de caos blackmetalero es introducido en A Grave Inversed, pero mezclado magistralmente con el sonido de un veloz saxofón, por inverosímil y absurdo que parezca, a cargo del líder de la banda de Black Jazz, Shining, Jorgen Munkeby. Y es justo esta nota la que acaba de convertir en una obra maestra a After. El mencionado saxofón, presente en casi todos los himnos, se acopla de una manera tan natural, que el sobresalto al percibirlo se desvanece de inmediato para dar lugar a una impresión radicalmente profunda.
La genial Undercurrent y sus nueve minutos, repartidos entre secciones donde Ihsahn despliega una voz limpia y suave, y torturados pasajes de mucho peso y más saxofón son algo nunca escuchado. Y si no bastara lo ya amplio de los límites en este monumento, Austere, a los 1:18 minutos nos entrega un pequeño solo de teclado más propio de The Doors que otra cosa.
La banda norteamericana de black metal Nachtmystium, ya había ensayado algo parecido con la suite tripartita al final de su gran álbum Assassins Black Meddle Pt.1, al incluir un sendo solo de saxofón por parte de Bruce Lamont (de la banda Yakuza), pero Ihsahn, incrustó al instrumento dentro de toda la estructura del disco –una estructura ya de por sí nada ortodoxa–, lo convirtió en sonido integral y trascendió los límites de todos los elementos que componen esta genialidad, ya sean black metal, rock progresivo, metal avantgarde, rock clásico, experimental o como quieran llamarlos. El punto es que derribó defensas y murallas con la propiedad de que sólo los genios son capaces.
Desde luego, After ya compite apenas comenzando el 2010, por el puesto de disco del año, suficiente motivo para que no dejen pasar la oportunidad de escucharlo. Todo un monolito solemne.
Websites: www.ihsahn.com
www.myspace.com/ihsahnmusic
Calificación: 100/100
Mauricio