Cuando hablamos del nacimiento del Heavy Metal como género musical podemos distinguir dos periodos históricos fundamentales que sirven como base para todo lo que conocemos actualmente. El primero lo encontramos a fines de los sesentas y principios de los setentas cuando bandas como Deep Purple, Led Zeppelin y Black Sabbath marcaron el camino con una variante del rock de mayor peso, velocidad y virtuosismo. El segundo periodo aparece a finales de los setentas y principios de los ochentas, el cuál es mejor conocido como New Wave Of British Heavy Metal (NWOBHM). El NWOBHM se caracterizó por ser todavía más veloz, más pesado y menos blues que sus antecesores, con una imagen que se rebelaba contra el punk y buscaba atraer a la clase trabajadora europea.
Angel Witch, Tygers of Pan Tang, Def Leppard, Motörhead, Girlschool, Saxon, Demon, Diamond Head, Venom, Samson, y otras son las principales bandas asociadas con el NWOBHM. De todas éstas, las de mayor éxito comercial han sido Def Leppard (supo aprovechar de la explosión del glam en los ochentas) y Iron Maiden. Corría el año 1979 cuando Steve Harris y compañía por fin entraban al estudio para grabar las canciones que los habían convertido en todo un fenómeno underground y que componen este “Iron Maiden”, disco lanzado al mercado el 14 de abril de 1980 llegando a la cuarta posición de las listas británicas.
“Iron Maiden” es un disco de sonido crudo y directo el cuál, pese a una producción un tanto deficiente, logra transmitir toda esa energía que había llevado a Maiden a convertirse en una banda de culto. El bajo galopante de Steve Harris fue toda una sensación en aquel entonces y sería la marca registrada de Iron Maiden por el resto de su carrera, mientras que el dúo Murray – Stratton proveen las armonías y los acelerados solos. El trabajo de Clive Burr en la batería es acompañar a Harris, mientras que las vocales de Paul Di’Anno llevan una agresividad casi punk pero con un rango más amplio.
“Prowler” rompe fuegos con una agresividad tremenda y se destaca por un acelerado solo de Murray donde demuestra toda su creatividad y técnica; siempre he pensado que pese a la fama de Maiden, Dave nunca ha recibido el reconocimiento que merece como guitarrista. “Sanctuary” es un tema obligatorio en los conciertos de Maiden por ese gran coro que va: “So give me sanctuary from the law / And I’ll be alright / So give me sanctuary from the law / And love me tonight... tonight!”. “Remember Tomorrow” y “Running Free” se salen un poco del estilo Maiden y brindan al disco una variedad bien interesante; la primera por ser una semi-balada de lírica un tanto extraña y la segunda por ser un número totalmente hard rockero.
“Phantom Of The Opera” es una canción adelantada a su época. Para 1980, una armonía a esta velocidad con un bajo que funciona como una tercera guitarra era algo verdaderamente especial y diferente. “Transylvania” es una instrumental donde la banda continúa luciéndose con su capacidad interpretativa, mientras que la hermosa balada “Strange World” sigue siendo la mejor que ha compuesto Maiden en toda su carrera. “Charlotte The Harlot” es un tema algo juguetón que inicia la saga de la famosa prostituta londinense, y cierra el disco con el clásico “Iron Maiden”, otro corte obligatorio en sus presentaciones en directo.
“Iron Maiden” fue un debut fantástico porque puso a Maiden un paso por encima de las demás bandas contemporáneas del NWOBHM, paso que con los años se volvió un abismo de diferencia. Lo mejor de Maiden estaba por venir y la historia es de todos conocida, pero siempre es interesante volver la vista atrás y recordar el comienzo de una banda que tenía hambre de éxito, el cuál alcanzaría gracias a su talento pero sobre todo por el esfuerzo y la visión de Steve Harris. Disco obligatorio en la biblioteca de cualquier metalero.
Para más información: http://www.ironmaiden.com/
Calificación: 95/100
Esteban R.