“Seven deadly sins / Seven ways to win / Seven holy paths to hell and your trip begins. / Seven downward slopes / Seven bloodied hopes / Seven are your burning fires / Seven your desires”. De esta manera da inicio el sétimo trabajo en la carrera de la banda británica Iron Maiden; disco conceptual llamado “Seventh Son Of A Seventh Son (1988), el cual narra la místicahistoria de este sétimo hijo de un sétimo hijo mientras descubre sus poderes de clarividencia y la lucha que se desata entre el bien y el mal por controlar su vida.
Una banda puede considerarse afortunada si algún disco de su catálogo se convierte en clásico; dos o tres ya es suficiente para transformarse en leyenda. La principal razón para considerar a Maiden una de las mejores y más influyentes bandas del metal moderno es que “Seventh Son Of A Seventh Son” no solamente es un clásico, sino que es el quinto clásico consecutivo en su discografía. Esta inédita seguidilla empezó con “The Number Of The Beast”, seguido por “Piece Of Mind”, “Powerslave”, “Somewhere In Time” y termina con el mejor de todos, “Seventh Son Of A Seventh Son”; disco donde la banda alcanza su madurez técnica y compositiva para regalarnos así el trabajo más balanceado de su ilustre carrera. En aquel entonces Maiden contaba con la clásica alineación de Steve Harris en el bajo, Bruce Dickinson en las vocales, Nicko McBrain en la batería, y el dúo Adrian Smith / Dave Murray en las guitarras.
Desde el inicio Maiden no se guarda nada y arranca con la fabulosa “Moonchild”, tema que tiene la particularidad de contar con una melodía de teclado memorable pese a que la banda nunca ha tenido tecladista fijo e incluso renegaban de los teclados en el inicio de su carrera. La batería de McBrain en esta canción suena mejor que nunca, sobre todo en el bombo, y la versatilidad vocal de Bruce le da al tema ese toque oscuro requerido por la letra. “Infinite Dreams” es el prototipo de muchos temas futuros de Maiden, inicio tipo balada para luego moverse entre medios tiempos y partes más aceleradas. El visceral grito de Bruce antes del solo es un momento musical irrepetible, fantástico. A continuación aparece “Can I Play With Madness”, uno de los temas más accesibles que ha sacado Maiden por su pegajosa melodía y el sencillo coro.
“The Evil That Men Do” es otro clásico tema que ha sido parte de su espectáculo en vivo en múltiples ocasiones gracias a su gran coro y esa bella armonía marca registrada de Adrian Smith en el puente. El tema más elaborado y progresivo del disco es “Seventh Son Of A Seventh Son”, con una majestuosa melodía de teclado al fondo y una sección instrumental al final que te deja sin aliento. La intensidad va aumentando de manera gradual hasta desembocar en unos veloces solos, todo esto montado sobre progresiones rítmicas bien interesantes por su variedad. En lo que a técnica se refiere, este es tal vez el mejor tema de toda su carrera.
Las siguientes dos canciones son clásicas de Harris por el protagonismo notable del bajo. “The Prophecy” y “The Clairvoyant” están estructuradas sobre un bajo que suena más como una tercera guitarra, tanto en las armonías como en el riff principal. Para el cierre nos regalan “Only The Good Die Young”, canción sencilla pero con una letra poética e introspectiva... “Is death another birthday? / A way to kiss your dreams goodbye?”... “Walking on water – are miracles all you can trust? / Measure your coffin, does it measure up to your lust”... Excelente.
1988 fue un año glorioso para el heavy metal y Maiden estuvo en la cima con este disco, el verdadero pináculo de su historia musical. La gira los llevó a tocar frente a más de 100 mil personas en el legendario “Monsters Of Rock” en Castle Donnington, 59 conciertos en Norte América y una exitosa gira europea. Un disco perfecto, un clásico desde cualquier punto que se le mire y un disco obligatorio para cualquier aficionado al heavy metal. “Seven deadly sins / Seven ways to win / Seven holy paths to hell. / Seven downward slopes / Seven bloody hopes / Seven are your burning fires / Seven your desires...”.
Calificación: 100/100
Esteban R