Kamelot ha sido uno de los grupos que más ha crecido desde que diera sus primeros pasos a inicios de la década pasada, con el disco Eternity, pero poco después de su segunda producción su líder Thomas Youngblood, con un mal sabor de boca, se dió cuenta de que la banda no iba hacia ningún lado, que algo hacía falta. Fue la llegada de su actual vocalista, Roy Khan ex Conception, que Youngblood encontró lo que andaba buscando para que Kamelot progresara.
Karma fue el disco que catapultó a Kamelot a los primeros planos de la escena Metal mundial, camino que allanaron sus excelentes predecesores The Fourth Legacy y Siege Perilious. En Karma quedó culminda una ardua labor, donde el la lírica y la música por fin encajaron a la perfección, otorgándole al disco una emotividad y un sentimiento que hacieron a Kamelot lo que es hoy en día.
Esta producción cuenta con canciones de un profundo sentimiento, hermosísimas líneas melódicas y unas letras realmente profundas y llenas de una atmósfera oscura y hasta en algunos momentos triste y depresiva. Kahn ha sido pilar fundamental en esto ya que su perspectiva de la lírica y su voz le han dado una personalidad única a la agrupación.
Roy no es un vocalista exhuberante ni mucho menos, ni tiene rangos de voz altísmos como Timo Kotipelto o Daniel Heinman, más bien es algo exótico, cuenta con una voz muy educada que se adpata perfectamente a lo que el grupo compone. Youngblood encontró en él la voz que se prestaba perfectamente para lo que quería, pero sin duda Kahn aportó mucho más.
Canciones como The Spell, la bellísima balada Don't You Cry en memoria del padre de Youngblood, la impecable y personalmente la que más me gusta Karma y The Light Shine On You son un ejemplo claro de lo que les hablo. Otro punto a favor es el uso de los teclados, que sin ser protagonista, es fundamental en el sonido del grupo ya que le otorga a las canciones el ambiente necesario para ilustrar lo que pretenden.
También es de destacar la labor de su bajista Glenn Barry y su baterista Casey Grillo, músicos de un alto nivel y que han sido parte de esta trancisión. Los coros, violines y demás elementos fueron utilizados con gran tino y con mucho cuidado, lo que ayudó notablemente al álbum sin desvirtuarlo.
Karma es una de las mejores producciones y mejor elaboradas del Melodic Metal de los últimos años y que terminó de confirmar que Kamelot iba por el camino correcto y que lo convertiría en uno de los más importantes de este género. Hoy discos como Epica y The Black Halo son solo la confirmación de que Youngblood se encontró a si mismo y que tomó las desiciones correctas.
Who will trade his KARMA for my kingdom?!!!!
Calificación: 99/100
Paul