Mi primer encuentro con el grupo sueco Katatonia fue por allá de los años 98-99, con su álbum “Discouraged Ones”. En aquel entonces, su propuesta me pareció muy original e interesante, y “Discouraged Ones” sonaba frecuentemente en mi estereo. Pero, por esos avatares del destino, Katatonia se perdio de vista… bueno, al menos para mí. No sé el porqué, pero no podía dar con más material de la banda e incluso mi vieja cinta del “Discouraged Ones” pasó a los anales del olvido, ante el más que evidente crecimiento del CD y de la tecnología. Pues bueno, es gracias a esa tecnología que hoy tenemos en nuestro poder “The Great Cold Distance”, la más reciente producción de Katatonia.
Creo, si me permiten decirlo, que la mayoría de ustedes, estimados lectores, ya se habrán dado cuenta que mis gustos musicales radican mayormente en una vena metálica más pura, por decirlo de esa forma. No tengo absolutamente nada en contra de la experimentación y el crecer artísticamente, al contrario, esos aspectos solamente pueden mejorar a un grupo, salvo contadas excepciones. Sin embargo, en la mayoría de los casos, mis instintos me piden algo más fuerte, algo más rápido y pesado, que me haga vibrar el espíritu.
No obstante lo anterior, debo decir que “The Great Cold Distance” es más que una agradable sorpresa, es una confirmación de que lo que escuché hace ya varios años no fue producto de la casualidad. Por cualquier lado que se mire, este álbum resume calidad, y demuestra con creces el buen nivel interpretativo y compositivo que Katatonia posee.
Katatonia plasmó, en este nuevo disco, una increíble gama de sensacionesque son capaces de hacer llorar al más fuerte. No sé como lo logran, pero “The Great Cold Distance” es increíblemente depresivo. La voz de Jonas Renkse es una de las más depresivas y desgarradoras que haya escuchado alguna vez; apenas él abre su boca y empieza a cantar, sientes que el mundo se te viene encima. Claro está, la música ayuda en demasía para lograr ese aspecto lúgubre y depresivo que les mencionaba con anterioridad. Una serie de cambios de ritmo, unas melodías acústicas bastante dolorosas, junto a unas guitarras lastimeras se complementan a la perfección para brindarle al disco ese ambiente casi de velorio, y poder viajar a través de oscuras y melancólicas sensaciones. Y, para mí, el mayor logro de esta producción es lograr eso sin perder la perspectiva metálica, puesto que aún las guitarras distorsionadas tienen ese dejo de dolor que está impregnada en toda esta obra. Al contrario de otros grupos que poseen un estilo similar, Katatonia no olvida ponerle ese peso adicional a su material, lo que lo destaca por esa mezcla de metal y melancolía.
No tengo parámetro para comparar esta grabación con el resto del material de estos maestros suecos, pues, como mencioné unos párrafos antes, hace tiempo no escuchaba nada de ellos. Pero si puedo asegurar que tenemos ante nosotros uno de los mejores discos de este 2006. Precisión, técnica, pasión, sentimiento, interpretación, etc., todo se conjuga para que “The Great Cold Distance” no pase de largo, sin dejar huella en quién lo escucha. Si ya los conoces con anterioridad, sabes que con ellos no hay pierde. Y si, como este servidor, eres nuevo al grupo, “The Great Cold Distance” te hará querer buscar más de ellos, así como pienso hacerlo yo. Solamente una advertencia: no se te ocurra escuchar este disco si estás pasando por una depresión muy fuerte… puede que ocurra una tragedia que muchos lamenten. Por lo demás, este álbum es altamente recomendado.
Calificación: 93/100
Randall