Cuatro largos años han pasado desde la salida del gran Puppet Master, disco que nos devolvió la fe en un King Diamond que había venido a menos en los últimos años. Aunque ya se notaba que venía en franca recuperación desde House Of God, un disco con una muy buena historia pero de música irregular. Quiero dejar claro (al igual que lo he hecho en otras oportunidades) que soy un fan acérrimo del King, un músico al que he seguido desde que despuntara con Mercyful Fate a inicios de los 80’s, pero esto tampoco significa que no sea su detractor en los momentos en que su material ha venido a menos como el caso de los irregulares discos de la década de los 90’s.
El Puppet Master, como apuntaba, fue un disco que nos devolvió la esperanza, ya que mostró a un King Diamond sólido musicalmente hablando, algo de lo que carecían sus dos producciones anteriores; la magia de la mancuerna Diamond – LaRoque parecía haberse esfumado. Si debo rescatar que la llegada del baterista Matt Thompson y el regreso de Hal Patino en el año 2000 han sido fundamentales, este es su cuarto disco con esta alineación, con lo que King recuperó la estabilidad en cuanto a grupo de planta se refiere y ello sin duda se refleja en este nuevo disco.
Give Me Your Soul… Please es un disco que inicialmente iba a basar su historia en la portada, un dibujo que un amigo del Diamond encontró navegando en Internet y del cual compraron los derechos. El dibujo se titulaba My Mother’s Eyes, título que iba a llevar el álbum, pero que conforme se escribió la historia tuvo que ser modificado al igual que el dibujo. La niña tenía en las manos unos ojos, lo cuales tuvieron que ser removidos, ya que al final en la historia no hay ninguna madre a la que le sacan los ojos. De nuevo la historia sucede en una casa donde el protagonista se muda con su gato negro Magic (en la vida real King Diamond tiene un gato con ese nombre) y en el cual habita el fantasma de una niña que busca un alma para reemplazar la de su hermano, para impedir que vaya al infierno.
El resto de la historia y los sucesos que se dan se los dejo de tarea, a mi tampoco me gusta que me cuenten las películas antes de verlas; pero si debo decirles que no es la mejor. Definitivamente no es la más tenebrosa que haya escrito, me parece que le faltaron más personajes y no tiene la crudeza de House Of God o el suspenso de Abigail o Them. En general la historia cumple, pero es principalmente con la parte musical donde el disco se lleva las palmas, por fin se recuperaron aquellas melodías clásicas que se nos pegaban casi a la primera. Por otro lado Diamond por fin le soltó las riendas a Thompson y volvieron aquellos dobles bombos que se convirtieron en sello del grupo en los 80’s; lo que tiende a hacer sentir los temas son más rápidos y su vez más ágiles.
Entrando de lleno en el disco este inicia con la intro The Dead la cual nos cuenta que pasó en la casa antes de que su nuevo inquilino llegara, terminada esta entra a toda potencia Never Ending Hill, acá podemos apreciar ese doble bombo, una de los más rápidos del disco; como hacían falta temas así!!! Excelentes cambios, con líneas melódicas, arreglos vocales y solos de primera por parte de Wead y LaRoque. Is Anybody Here?, es un medio tiempo muy melódico con líneas vocales que se te pegarán de inmediato: “In darkness my eyes, can’t see” o el coro “Is anybody there?, hiding in the shadows/Is anybody there?,
Hiding...looking in from the dark ” con otro juego de solos hacia el final muy buenos.
Black Of Night en un inicio sigue la línea, en cuanto a tempo se refiere, de la anterior, sin embargo en esta cambia al entrar los dobles bombos. King Diamond interpreta los personajes con la soltura de siempre (por eso es el maestro) además de que reaparecen las maleficas risas. Los solos son cortos, pero destaca la melodía principal, que sin ser memorable es de gran calidad. Llega una de mis favoritas: Mirror, Mirror, una gran melodía apoyada por solos excelentes y líneas vocales que nuevamente cantarás a la primera: “I cannot see myself /
I don’t even see the hallway that I’m in /
I see a girl in a bloody dress /
Standing in the cellar down below” o el coro “Mirror Mirror…Mirror in the hall /
Ah-Ah… / Mirror Mirror… Ah-Ah… / The mirror on the wall… NO”, inmediatamente el ataque doble bombo le sube la intensidad dándole mucha presencia y cuerpo; de las mejores.
The Cellar es otro medio tiempo, algo simple al principio, sin ninguna variación, pero de un momento a otro despega aumentando la velocidad acompañada por una gran interpretación de King Diamond, otra genial línea melódica de LaRoque y rematando con un solo increíble. Aquí aparece por primera vez la ya frecuente vocalista invitada, la bellísima vocalista húngara Livia Zita haciendo la voz de la niña, para retomar la línea inicial en el cierre. Pictures In Red en es otra introducción que sirve para darle paso al tema título, otro de los mejores de esta producción, la cual arranca con ese doble bombo machacante, acompañado de pesados riffs y la voz de Livia Zita cantando el coro y King Diamond se vuelve a lucir interpretando los diferentes personajes que en ella participan. LaRoque y Wead nos regalan un duelo de solos a la Dressed in White (Fatal Portrait, 1985); genial.
Y para no darnos tregua de ningún tipo llega la fantástica The Floating Head, el doble bombo sigue por todo lo alto junto con los riffs y la línea melódica, en otra de esas piezas, que aunque sencilla tiene unas maravillosas líneas vocales: “Inside my mind nightmares are turning real /
Oh inside my mind I can’t control how I feel…”, “For the pictures in red, they are still in my head /
How can I believe in all of the things I see /
When there’s a Floating Head outside watching me” o la poderosa línea con un King Diamond de nuevo mostrándonos su capacidad teatral “Or what is real /
For behind me is the wrinkled head of a woman who’s dead /
No body, just the head, strong hands around my neck /
Forcing me under water, I’m drowning /
Ah… Ah… Ah… I got to breathe /
Ah… Ah… Ah… Got to break free!!!!”. Otra seguidilla de solos de mucho calibre para cerrar con mucha fuerza; una de mis favoritas. Cold As Ice mantiene la intención mas no así la fuerza, sin embargo es una de las canciones donde aparece el falsete de King Diamond, algo que ya no hace con la regularidad que quisiéramos, pero bueno ya su voz no tiene la misma fuerza de hace 20 años; no es de las mejores pero se sostiene.
Shapes of Black es la más floja del disco, una canción que nunca despega, es más como una intro larga a punta de teclado sin ninguna variación, a excepción de los solos; más de ambientación que otra cosa. Acercándonos al epílogo de esta fantasmal historia llega otro de los mejores temas del disco, The Girl In The Bloody Dress, con un inicio de bajo, teclado y batería que me recordó Love Song de The Cure, evidentemente al entrar el resto de los instrumentos y la línea excelente melódica esta cambia radicalmente. El teclado se convierte en este tema en un elemento importante, Livia hace de nuevo su aparición al igual que el falsete de King Diamond. Una poderosa y muy bien lograda línea de bajo lleva la misma de principio a fin y para que no falte otros solos de esos con los que LaRoque y Wead se han lucido a lo largo del disco.
Finalmente cierra la melancólica y triste Moving On, con una guitarra acústica y un King derrochando tristeza y desolación en cada línea que canta, apoyado de nuevo por Livia Zita, al llegar el coro la pieza levanta en intensidad y los dobles bombos de nuevo hacen acto de presencia retomando ese sonido de sus clásicos. Hacia el final, después del coro, el tema vuelve a su triste melodía inicial, cerrando otra gran obra del maestro del terror. Es claro que es su disco más liviano, tanto musical como lírico, pero de una gran calidad, su punto fuerte son las líneas melódicas, la velocidad y el protagonismo de la batería de un consolidado Matt Thompson, del que podemos decir ha logrado llenar el hueco del mercenario Mickey Dee; algo que pensamos nunca iba a suceder, pero que quedó claro en el disco en vivo Deadly Lullabyes. King Diamond demuestra con este material que goza de una salud estupenda.
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Calificación: 92/100
Paul