De vez en cuando me gusta experimentar con bandas diferentes a las que regularmente escucho, bandas de las que no tengo ni idea de como suenan y que la mayoría de las veces ni siquiera mis amigos han escuchado una sola palabra acerca de estos "grupos misteriosos". Eventualmente dicha afición por la busqueda de algo diferente puede ser una ruleta rusa: por una lado cabe la posibilidad de encontrar un tesoro escondido (Xandria), mientras que por otro lado el resultado se puede tornar tragicamente decepcionante (Twyster). Cuando vi el disco de esta banda debo decir que sentí una curiosidad inmensa y lo compre de buenas a primeras; debo admitir que el resultado fue imprevisto.
Para aquellos que no conocen a Lullacry, voy a empezar por decirles que es una banda de la prodigiosa Finlandia la cual se prodría clasificar como un tipo de hard rock pegajoso y fresco que la verdad es bastante llamativo para aquellos hambrientos de nuevos horizontes. La característica principal y tal vez mas obvia es su vocalista Tanya Kemppainen (quien no aparece en los discos que le siguen a Be my god). Su voz es un poco nasal pero es increiblemente potente y 'limpia", ademas de la gran energía que emana de esta.
Siendo objetivo, no hay gran cosa que resaltar de esta banda, pero la verdad es que sus canciones son buenas mas no excelentes. Musicalmente hablando se nota a leguas que no son prodigiosos pero cumplen con sus instrumentos, mientras que el la parte de las letras son bastante sencillas. En cierta forma se podría decir que la banda es "light" pero esto no es una justificación para quitarle crédito por esta producción; por el contrario, hay algunas canciones que realmente son buenas y merecen ser escuchadas no solamente una vez.
Este no es un disco que pueda describir mucho. En cierta medida usar el término "blah" es bastante acertado, pero para aquellos que quieren una bocanada de aire fresco, este disco calmará sus deseos. Arriba del promedio (pero no por mucho)
Calificación: 70/100
Andrés