Como es usual en la discografía de Marduk, este es un álbum donde no se ve ni la sombra de la piedad. La banda ha sacado hasta ahora nueve producciones de estudio, seis EP´s, tres discos en vivo y tres DVD´s, desde su debut en 1992 con el clásico Dark Endless. No es poca cosa.
La evolución del sonido en el black metal de estos suecos ha sido bastante lenta sin embargo, y casi podría dividirse su carrera en tres etapas estilísticas, siendo la más amplia de ellas la que comenzó con el Heaven Shall Burn... When We Are Gathered hasta el que se reseña en esta ocasión. Seis discos en total de puro y brutal black metal blasfemo, desenfrenado, hiper veloz y corrosivo. Nada de lo que una nenita quisiera escuchar en su baile de quince años. Ni muchos metaleros tampoco.
Marduk entró con fuerza a dominar esta variación del black metal, llevando la fórmula estética hasta sus últimas consecuencias, y lo hizo pero no sin pagar un precio, pues el black extremo no es precisamente el estilo más abierto a las variaciones o a la innovación; y Marduk naturalmente cayó en el bache de la repetición.
Plague Angel es un álbum de black extremo muy técnico, que sirvió por cierto como debut de su actual cantante Mortuus y por ahí justamente comienzan los fallos, pues su voz monstruosa y enferma no fue explotada en lo absoluto, quedando bien enterrada bajo la maraña de riffs y blast beats.
Hablando del tarreo, los respiros del martilleo en la batería llegan en forma de medios tiempos poco extensos aquí y allá, pero en general no hay mucha creatividad, de hecho, ya en la segunda pieza Throne Of Rats, sabemos qué nos espera en el resto del disco.
Seven Angels, Seven Trumpets baja la velocidad radicalmente de forma inesperada y mete los primeros pasajes ambientales cortos y muy oscuros. Pero el disco es pesado de escuchar, como casi todos los otros álbumes de Marduk que comparten este estilo. Los riffs –que abundan en calidad y cantidad– despliegan un tremendo poder y una técnica muy limpia, pero se hunden estrepitosamente en la monotonía. Casi todos los once himnos se parecen demasiado, lo que es un fallo garrafal de la producción, pero sobre todo de los compositores. La excepción más radical es la instrumental Deathmarch, hecha en colaboración con la banda Arditi.
En resumen, Plague Angel no es el más vistoso de los discos de Marduk, e incluso marcó el momento en que el grupo supo que necesitaba cambiar su sonido. El resultado se vería tres años después.
Este no es un álbum de black metal malo, para nada, pero el detalle que lo sume en el tedio y el aburrimiento, es que ya había sido hecho –y varias veces– por los mismos Marduk. Por suerte para todos, se dieron cuenta de ello.
Website: www.marduk.nu
www.myspace.com/truemarduk
Calificación: 69/100
Mauricio