Marty Friedman es posiblemente uno de los guitarrista de Metal más reconocidos del mundo, no solo por sus excelentes trabajos como solista sino también por su participación en Megadeth en los discos que catapultaron al grupo a la cima de Thrash en los Estados Unidos a inicios de la década de los años 90. Su extensa carrera inicia a principios de los 80’s en dos bandas, una hawaiana llamada Vixen conquienes grabó tres demos y un EP, y Deuce de Baltimore con los que estampó su firma en un sencillos y dos demos; posteriormente pasó a ser parte de Hawaii con la que grabo dos discos entre 1983 y 1985.
Sin embargo no fue sino hasta 1986 cuando unió fuerzas con otro virtuoso de las seis cuerdas llamada Jason Becker y con el cual formó el proyecto Cacophony que el nombre de Friedman comenzó a tomar fuerza dentro del mundo del Metal por su extraordinaria forma de tocar y por supuesto de componer. Cacophony tristemente solo tuvo cuerda para dos discos y el mismo año de la disolución de la banda Friedman por fin grabó su primer disco como solista, bajo el reconocido sello Shrapnel de Mike Varney; el resultado fue Dragon’s Kiss, hasta la fecha el mejor disco solista de Metal su carrera y con el cual terminó de confirmar que era uno de los grandes.
En esta producción Friedman cuenta con la colaboración del incansable Deen Castronovo quien ha sido baterista de sesión de grandes del Metal de todos los tiempos como Ozzy Osbourne, James Murphy, Geezer y Tony MacAlpine entre muchos otros, además de la guitarra, Friedman también hizo las partes del bajo complementando a su forma el sonido que quería para este álbum. Un disco instrumental que muestra a un Friedman dando rienda suelta a todas sus ideas como compositor y en el que además hizo gala no solo de su capacidad interpretativa sino también de un gran feeling.
Puedo decir infinidad de cosas de este impresionante material ya que posee una gran cantidad de temas que muestran la versatilidad de Friedman en los aspectos ya mencionados, pero que ante todo conserva una coherencia musical. Teniendo una ilimitada cantidad de recursos como músico, Marty nunca se desvió del camino e hizo un disco lleno de hermosas melodías pero con mucha energía y peso, gracias también al aporte de Castronovo que les dio, con una de las mejores perfomances que le he escuchado a este gran baterista; pero es que también en un disco como éste Deen tuvo toda la libertad para mostrar sus grandes cualidades como podemos escuchar en la de apertura Saturation Point y la pesada y veloz Anvils.
No podemos dejar de lado la participación de su compañero de Cacophony, Jason Becker, en un par de solo en los temas Saturation Point y Jewels. Es un disco también donde podemos escuchar esa influencia de la música tradicional japonesa que tanto ha influido en la carrera de este músico como se deja ver en Dragon Mistress, las baladas tampoco quedan de lado o mejor dicho los temas suaves como Namida (Tears), una pieza arpegiada y de bellas melodías, una muestra de ese feeling tan propio de Friedman.
Forbbiden City es el más extenso y más versátil tema del álbum con poco más de ocho minutos en los que se recogen todas las ideas plasmadas en él, desde la suave y semi-acústica introducción hasta pasar a ser un medio tiempo poderoso con una línea melódica con mucho sentimiento que la hace inolvidable, apoyada por un intenso Castronovo. La pieza sigue su evolución y toma una forma thrashera con mucha velocidad a doble bombo y una serie de fantasías guitarristicas e igualmente veloces, vuelve a bajar hasta ser otra vez un medio tiempo, donde Friedman utiliza otras técnicas y melodías para cambiarle el ritmo mas no la forma y cerrar espectacularmente con la melodía inicial.
Una joya instrumental a la altura de los grandes y que le dio a Friedman la libertad para explorar nuevos terrenos y dejar de lado el Metal como fue el caso de los discos Scenes e Introduction, donde se unió al veterano tecladista japonés Kitaro, para hacer trabajos inclinados hacia música más experimental y hasta si se quiere en los terrenos del World Beat fantaseando con su adorada cultura japonesa. No te podrás resistir al beso del dragón.
Calificación: 98/100
Paul