Ahora que Mr Mustaine ha revivido a Megadeth con su último álbum de estudio y que se ha ganado de esta forma el favor de la crítica y el público mundial, lo cual es relevante si se toma en cuenta lo decepcionante que resultaron los tres anteriores esfuerzos de esta banda y el largo tiempo que algunos escuchas llevamos esperando por un lanzamiento del calibre de The System Has Failed, que dicho sea de paso como apuntan algunos críticos de BW & BK, quizá algunos desde el Rust in Peace y otros desde Youthanasia. Pero lo cierto del caso es que esto nos da la oportunidad de retroceder en el tiempo para rememorar y comentar uno de los momentos cumbre en la historia de esta agrupación y el paso adelante que significó esta producción para el avance de todo un movimiento musical.
Para empezar recordemos que ese fue realmente un gran año en términos de creatividad y originalidad, un año que nos depararía grandes clásicos como, Slayer-Seasons in the Abyss, Judas Priest-Painkiller, Death-Spiritual Healing, Annihilator-Never Neverland, Kreator-Coma of Souls, Pantera-Cowboys from Hell, entre otros títulos importantes.
Pues precisamente ese año también nos regalaría esta verdadera joya musical que sin lugar a dudas es el mejor trabajo de Megadeth hasta el día de hoy y nos daría la oportunidad de conocer a un virtuoso de la guitarra como lo es Marty Friedman que hasta ese momento era un don nadie y que posteriormente asaltaría al mundo de la música con su deliciosa técnica y fraseo con su proyecto Cacophony junto a Jason Becker, y sus discos en solitario que lo catapultarían como un músico consolidado y reconocido dentro del mundo de la guitarra de altura.
Para nada menospreciable es también la incorporación del batería Nick Menza que le llega a dar a la banda una solides y versatilidad impresionante de la que carecían anteriormente por lo lineal que era el otro baterista, lo que supondría la fundación de una increíble base rítmica junto al bajista Ellefson (que logra aquí su mejor trabajo durante su extensa etapa con Megadeth), fusionando algunos de los más excitantes momentos del mejor Speed Metal del que tenga memoria.
Cualquier amante del buen Metal se sentirá alagado por la calidad de estos tonos, la velocidad, el contraste, esos excelentes riff de thrash, los frenéticos solos de guitarra (con un fraseo melódico inmejorable) que están por doquier, de hecho este álbum es uno de los mejores trabajos de la historia en este sentido, los súbitos breaks y los acentuados ataques con puentes y ligaduras con que introducen cada cambio de tiempo.
La obra en cuestión es tan completa, las cinco primeras piezas simplemente te quitan el aliento con esos patrones alterados entre cada instrumento que a veces parece una especie de free-jam, la maquinaria rítmica es aplastante y la singularidad de la guitarra solista que deja entrever un manejo muy claro de modos y escalas típicas del Jazz-Rock, le confieren así a este trabajo un matizúnico,que nos deja pensando que difícilmente podemos encontrar otro momento de tanta inspiración en la carrera de Mustaine, lo que convierte a este álbum en uno indispensable para todo aquel que se considere un serio seguidor de este arte.
Calificación: 96/100
Salvador |