Este era sin pensarlo mucho el disco más esperado del año 2008, a pesar de que era un grupo que había pasado por toda clase de vicisitudes y su nombre causa toda clase de comentarios: positivos y negativos. Pero el cambio de productor y el haber superado una tremenda crisis que los aquejó profundamente desde el año 2000, ya era un avance significativo. La llegada de Rick Rubin, el eterno productor de Slayer, mostró que la banda quería dejar atrás ese tipo de monstruoso pasado (Rob Rock incluido) y “comenzar de nuevo”. La primera sugerencia de Rubin fue la de tocar el Master of Puppets en vivo, y parece ser un consejo que les ayudó bastante a la hora de hacer este álbum.
Antes comenzar a comentar este trabajo dejemos algo claro: “No es el regreso de Metallica”, sin embargo, es un reinicio alentador con relación al grupo que dimos por muerto hace ya muchos años. Ahora, falta trabajo por hacer pero si es claro que Death Magnetic, es por mucho, el mejor disco que han hecho en 20 años. Es muy superior al multiplatino Metallica o Album Negro (RESEÑA) que ya es mucho decir después de 17 años de fracasos musicales, que si bien les dejó millones de dólares, los desacreditó como músicos, sin hablar del aspecto personal y sus ridículos pleitos dignos del periodismo rosa.
Bien, entrando en materia nos encontramos con temas veloces, medios tiempos y semi-baladas; potentes, cargadas de riffs y solos a toda máquina. That Was Just Your Life, la primera, con ese inicio tan Blackened del And Justice For All (RESEÑA), está lleno de variantes y cambios, pero en su mayoría veloz y por fin Hammett haciendo solos con ese sonido tan característico del grupo. The End of the Line no baja la intensidad mas sí la velocidad, un medio tiempo de buen peso, especialmente por la interpretación de Trujillo y un Lars que mejora considerablemente. Hetfield por su lado deja de intentar “cantar” y lo hace su particular forma, agresiva, aunque le falta convicción.
Broken, Beat & Scarred es una más cadenciosa y melódica, de buen peso, que arremete con ataques de velocidad a punta de doble bombo (algo que Lars recordó que tenía). Su primera parte sin embargo es repetitiva y su coro es bastante flojo, aunque en el intermedio acelera para abrirle el camino al solo y mejora notablemente hasta el final, sin ser un dechado de virtudes. The Day That Never Comes es el primer sencillo que se desprende de esta producción, una canción que está dividida en dos partes, la primera suave muy al estilo Unforgiven y Turn The Page, donde Hetfield se escucha bastante mal porque de nuevo intenta cantar, algo que de sobra sabemos no se le da bien. La segunda mitad sube en peso y fuerza, los riffs toman el control y continúa acelerando hasta el final, cerrando de buena forma.
All Nightmare Long es otra de las buenas, sus riffs son el motor principal, sube y baja la velocidad y con buenos cambios que se dan por sus 8 minutos de duración. La batería es uno de los puntos flojos, no por su interpretación, sino por su sonido. Al igual que la anterior, mejora sustancialmente en su segunda mitad, especialmente por el solo de Hammett y la velocidad que le imprimen. Cyanide es una de las primeras canciones que Metallica dio a conocer de este disco, otro tema lleno de altos y bajos, su inicio y su melodía no son gran cosa, pero como en casi todo el disco mejora conforme avanza. El intermedio acústico es horrible, pero al entrar el solo el asunto cambia, además de que Hammett agrega la línea de In A Gadda Da Vida en medio (4.50 min), de las flojas.
The Unforgiven III ya es una majadería, suficiente con la primera, pero parece ser que quieren superarla y a este paso vamos a llegar a Unforgiven XXV y no lo van a logar, totalmente prescindible. The Judas Kiss levanta en cuanto a fuerza, mas no en calidad, otra canción que pudo ser más y que tiene sus buenos momentos, especialmente cuando los riffs toman el control, aumentan las revoluciones y se salen del medio tiempo. De nuevo el solo viene a ser de lo mejor de la canción, sin ser excepcional. Suicide & Redemption es exactamente lo mismo de The Judas Kiss, pero en instrumental, una canción exageradamente larga y que no logra mantener un ritmo consistente, se queda en el intento.
Cierra My Apocalypse, otra rápida en la línea de That Was Just Your Life, no se gurda nada y arremete con mucha vitalidad, dándole el suficiente empuje, para terminar de una manera respetable el disco más esperado del año. Vale destacar el hecho de que después de cinco años Robert Trujillo por fin puede dejar su legado en un disco del grupo, ya que fue Rock quien grabó St. Anger. Por otro lado se recupera su distintivo logotipo y que tiene una producción de buena calidad, aunque deben mejorar aun ciertos aspectos, como el sonido de la batería, específicamente del redoblante, quitarle ese sonido hueco por uno más sólido y seco.
Un disco promisorio, con más cosas buenas que malas, sin que esté a la altura de sus clásicos, Rick Rubin sin duda fue fundamental y esperemos que sigan con él. El arte es fabuloso y ya está a la cabeza de las listas en todo el mundo. Lo mejor que han hecho desde And Justice For All y que le devuelve la esperanza a muchos de sus seguidores. Al contrario de su título (que tiene otra connotación), la muerte es algo que parece el grupo evade con esta producción, después de estar al borde del abismo. Como dije al principio, no es el regreso de Metallica, pero es un buen augurio.
Website: http://www.metallica.com/
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Calificación: 78/100
Paul