Que buen trabajo el Al Jourgensen con este Houses Of The Mole, una banda de la que nunca he sido seguidor, porque su música siempre me pareció extremadamente monótona y tremendamente aburrida por el exagerado uso de los samplers. Y aunque el disco no carece de este implemento tecnológico, es más un disco de Thrash Metal en la onda de Exodus, que un disco de Industrial a la Nine Inch Nails.
Después de que termina su arreglo de la Carmina Burana (¡otra vez!), arranca sin piedad una de las mejores piezas de Thrash que he oido este año, mortales riffs de guitarra con un doble bombo galopante que te dejará boquiabierto. Por supuesto que esta canción se ha convertido en la punta de lanza del disco, fue el sencillo promocional e incluso su vídeo clip ha sido puesto para descargar en www.ministry.nu.
El resto de las canciones, que como dato curioso comienzan con la letra "W", tienen la suficiente fuerza para sotener el disco después del arrollador arranque, aunque por supuesto no tienen el mismo "gancho".
El álbum está cargado de sonidos electrónicos, marca registrada de la casa, y de voces arregladas, pero siempre con esos riffs thrasheros, tan típicos del Bay Area de San Francisco, que le dan un sonido muy pesado al disco, sumándole el peso y la distorsión que el bajo aporta.
Algunos tramos de canciones te pueden sonar a Marilyn Manson en su etapa del Antichrist Superstar, pero recordemos que ambos tienen un conocido en común, Trent Reznor (NIN), aunque claro está que ese disco años luz mejor que los de Manson, además de tener más fuerza y un concepto diferente.
Sus influencias del Punk, siempre está presentes y se aprecian por todo el disco, una fusión interesante que le ha dado muy buenos resultados al grupo por muchos años, aunque este es el mejor disco que han hecho desde el Psalm 69 de 1992.
Dos bonus escondidos también podemos encontrar, en el track 23 Psalm 23 y en el 69 Walrus. Gran disco para recordarle a la gente que Ministry sigue vivo y en pie de guerra.
Calificación: 84/100
Paul