Moonspell es uno de esos casos interesantes en los que una agrupación a variado indeterminadamente su sonido a base de experimentar con una mayor diversidad de formas y mezclas inusitadas que han introducido paralelamente a sus trabajos, de ahí que es difícil encontrar un patrón compositivo que sea constante en las obras de estos portugueses y la única tendencia clara es la voz y las letras de Fernando Ribeiro.
No podemos deducir de esto, necesariamente, que el lenguaje con el que se expresa la temática sea una combinación de estilos de Metal, pues para los que están relacionados con la discografía del grupo, queda en evidencia que no hay ingerencia lo suficientemente incisiva de otros sub-géneros como Thrash, Speed o Death; esto no hace imposible que estos músicos tengan la creatividad suficiente para expresar unos sentimientos o sensaciones particulares muy concretas en una dialéctica de trazos siempre frescos, con aproximaciones de diversos ángulos y una naturalidad pasmosa. En otras palabras, un mismo objeto de estudio puede ser tratado con diferentes matices sin que sea necesario transformar el estilo, es comunicar lo mismo a través de perspectivas que se renuevan a sí mismas, logrando así el efecto multifacético de evolución que ha tenido la banda.
Si decimos que Moonspell es Gothic Metal le estaríamos incorporando una rigidez formal excesiva a la música y por supuesto, lo que en esta menos resalta es una visión uniforme y el carácter de monotonía está ausente en su desarrollo; sin embargo, el hecho de que varíen el contenido de su sonido de álbum a álbum no implica a su vez un cambio radical de estilo o lenguaje. Esto podría verse de otra forma si se quiere; como una expansión de las posibilidades del Gótico sin caer en esquemas de fusión vanguardista.
Desde este punto, la constante viene a manifestarse con una nueva connotación del término y que no modifica el discurso sino que más bien le da un rango de acción más amplio que a su vez genera un comportamiento que no está presente en la idea subjetiva que cada quien tiene cuando el vocablo Gótico está presente en las constantes descripciones que se dan respecto a la inclinación musical a la que hacemos referencia aquí.
Ahora bien, Irreligious es el tercer álbum de la banda y lo podemos ubicar en la primera etapa. En efecto, esta llega a su culminación con esta producción y significa el establecimiento de un sonido más claro, más preciso, que coloca a la banda en un espacio sonoro más propio y evita esa disolución etérea del Under the Moonspell y el Wolfheart que poseían influencias más marcadas.
Significa también el principio del nuevo proceso de estudios en cuanto a texturas y ambientes más pronunciados, así como de una infiltración más melódica, se solidifican las estructuras rítmicas con un acompañamiento mejor distribuido, la producción es más cuidadosa en cuanto a su lectura de las composiciones aunque no lo suficiente pues falta vivacidad, el sonido de la batería esta muy empañado en los bombos por ejemplo y los riffs de guitarra mantienen una condición aletargada. Otro punto defectuoso es que en algunos tramos se pierde cohesión por debilidades instrumentales en las frases y este efecto produce que se malogre la emotividad y desesperanza que impregnan las notas de Ribeiro y por ello algunas de las piezas no emiten ni explotan en grado elevado los sentimientos de sufrimiento y melancolía de los textos.
Calificación: 71/100
Salvador