Hace poco un amigo me recomendó escuchar un grupo llamado Necrophagist. Al escuchar el nombre lo primero que imaginé fue un grupo death metal del montón, con letras cuyo tema principal serían los intestinos, autopsias, vómitos, y una que otra patología. Pues en la parte lírica no estaba muy equivocado, al menos eso es lo que nos presentan en su primer disco Onset of Putrefaction de 1999. Pero musicalmente la propuesta de estos teutones va más allá de practicar un brutal death metal extremo, más bien su música reúne influencias de grupos como Death, Cynic, Morbid Angel, Pestilence y Atheist, por lo que el producto final es una banda de death metal técnico, sin llegar a ser una burda copia de las bandas mencionadas anteriormente. Se podrían comparar a los canadiense de Quo Vadis, solo que en una anda un poco más brutal.
El cerebro detrás de la banda es Muhammed Suiçmez, guitarrista principal y vocalista. Para que se den una idea del talento de este señor, grabó el primer álbum Onset of Putrefaction totalmente solo, debido a que el resto de miembros abandonaron el grupo antes de empezar con el trabajo de grabación. Cada uno de los instrumentos fueron ejecutados por él, y de manera impecable.
Epitaph es el segundo disco de la banda, lanzado al mercado en el 2004. En este disco se puede apreciar mejor el trabajo de la banda ya que la producción es ideal, por lo que el sonido ya no tiene ese aire “underground” que si posee el Onsetof Putrefaction. Además hay una evolución en la parte lírica, se olvidaron un poco de las tripas y empezaron a escribir cosas más relacionadas con la filosofía.
Si hay algo que se debe resaltar es el trabajo en la guitarra de Muhammed. Todas las canciones cuentan con leads increíbles, pero sin llegar a saturarlas y los solos de guitarra son dignos de un guitar hero; sus solos se caracterizan por tener esa influencia neo clásica, me recuerdan a los solos del Hatebreeder de Children of Bodom.
Canciones como la que abre Stabwound, que de paso me dejó con la boca abierta la primera vez que la escuché por el trabajo de guitarra más que todo, hacen de este disco una de las obras mas finas de los últimos años en cuánto a death metal se refiere. Y es que a pesar de que el despilfarro de virtuosidad es fácil de percibir, no es para nada empalagoso, más bien se digiere fácilmente, como estar escuchando el Symbolic de Death. Por supuesto lo extremo no ha sido olvidado por la banda, los blast beats están presentes en todas las canciones, y la voz de Muhammed para que se den una idea es comparable con la de Sauron el ex Decapitated o Lord Worm de Cryptopsy.
Todas las canciones son majestuosas, así que no entraré en detalles, solo puedo decir que me sorprendí con la magnificencia que encontré en este grupo, y es una verdadera lástima que sea tan poco conocido en el medio. Esperemos que consigan contrato con una disquera de más renombre para que su música sea más accesible a mayor cantidad de personas, ya que calidad les sobra.
Calificación: 97/100
Javier