Wishmaster es sin lugar a dudas, uno de los albumes mas elogidos de NIghtwish. Ya sea por la forma de cantar que muestra Tarja Turunen, o por la increíble composición presente en las canciones cortesía del señor Tuomas Holopainen, este disco es junto al Oceanborn, una obra maestra del género. Como es lógico pensar, después de semejante disco las expectativas para un nuevo lanzamiento serían colosalmente altas; es por eso que cuando Century Child llegó a mis manos, decir que el nerviosismo y la inquietud se apoderaron de mí no es una exageración. Además, el hecho de que el bajista Sami Vanska hubiera sido remplazado por Marco Hietala, quien fuera el cantante de Tarot y bajista de Sinergy en los discos to Hell and Back y Suicide by my Side (siendo este ultimo un disco maravilloso), realmente hacía que esta produccion fuera todo un suceso.
Lo primero que se nota al escuchar este disco por primera vez es el inicio de una narración que da paso a la primera pieza, Bless the Child, la cual para ser sincero me decepcionó un poco. La pieza no es mala, pero aún asi, no es el arranque que uno podría esperar de una continuación a los antes mencionados predecesores. Sin embargo, al llegar a la segunda canción del disco, End of all Hope, un sonido mas Nightwish regresó a darme una bocanada de aire y seguridad sobre la dirección que esta banda aún parecía tener. No obstante, debo admitir que no estaba preparado para el momento en que Dead to the World empezaba a sonar. La voz de Marco lograba que por un momento Tarja no fuera mas la única protagonista de esta banda. Era un poco diferente, pero por alguna razón le daba un aire de fescura al disco. Para el final de este disco, Marco Hietala ya era un miembro mas de la banda.
Uno de los puntos que mas llaman la atencion de este disco, es la forma en la que las canciones tomaron una dirección mas melancolica, dejando la rapidez del Oceanborn y la elocuencia del Wishmaster a un lado. Para muchas personas (incluyendome) esto puede ser considerardo algo atrevido; sin embargo, es gracias a este detalle que esta producción logra sobresalir por si sola, sin necesidad de recurrir a un sonido parecido al de sus ya mencionados predecesores. Por otro lado, canciones como Slaying the Dreamer y la segunda parte de Beauty of the Beast (One more night to Live) realmente son puntos altos en lo que a velocidad y contundencia se refiere.
Century Child dificilmente será recordado como el mejor disco de estos finlandeses; no obstante, el hecho de que sea tan diferente de lo que muchos esperaban hace que este disco tenga una personalidad propia, y eso, a fin de cuentas, es lo que realmente importa. Con una producción de primera en lo que a música se refiere, letras inteligentes y un cantante de sobrada calidad, Century Child es un punto que marca un antes y un despues en la carrera y evolución de esta banda.
Calificación: 90/100
Andrés