El primer disco de la banda Nuclear Assault, los Thrasheros de New York, es quizás el más reconocido de todos los que han lanzado. El álbum salió en 1986, año más que glorioso para el metal. Es quizás el disco con el sonido más puro y directo de thrash que ha sacado Nuclear Assault. La producción no es lo mejor pero no es un inconveniente que desmerite el trabajo. Recordar que el vocalista Jhon Conelly fue el primer vocalista de Anthrax.
Estamos hablando de un disco de thrash rápido, simple, no muy técnico y con bastantes influencias del punk vieja escuela. El asunto es al grano. La banda tiene un sonido similar al de las bandas crossover como S.O.D. o M.O.D. Los temas por tanto no cuentan con una larga duración, algunos no alcanzan siquiera el minuto de duración.
La frenética Live, Suffer, Die abre con el acelerador a fondo. Los riffs poderosos y la batería ultra rápida te harán mover el cuello como loco durante el 1:08 de duración. Sin es un tema con muy buenos leads de guitarra y con riffs que denotan esa fuerte influencia del punk 70´s. Posee un buen cambio en el medio, dónde bajan la velocidad para dar paso a un solo de guitarra majestuoso. Cold Steel tiene un sonido muy a lo Motorhead y presenta riffs pegajosos con una línea vocal también muy pegajosa.
Betrayal inicia lenta, pero a partir de 1:25 es un hospicio de thrash metal furioso. Radiation Sickness es headbanging por inercia, debido a esos riffs punzantes y la batería que arrasa con todo. El solo es virtuoso; hay que resaltar el trabajo de Anthony Bramante. Hang The Pope es una blasfema de 46 segundos con la que es inevitable reírse.
After the Holocoust retoma la línea de los temas más elaborados. En este tema es dónde la voz de Jhon Conelly suena mejor, alcanzando notas difíciles y tiene el mejor solo de guitarra en todo el disco. Mr. Softee Theme es 25 segundos de nada. Stranded in Hell presenta uno de los mejores coros, aunque es un poco repetitiva. Nuclear War inicia con un riff medio tiempo y líneas vocales pegajosas para alcanzar una especie de clímax con el solo hacia el final.
My America dura 29 segundos, no hay nada que decir. Vengeance retoma el espectro punk. Tiene unos solos de guitarra impresionantes por su velocidad. Brain Death termina el disco con 7 minutos de duración. Es un tema que muta desde que arranca con una intro acústica para convertirse en un completo manicomio de thrash metal.
La conclusión es que aquellos que gustan del thrash metal deben conseguir este disco. No es nada del otro mundo, pero es thrash del bueno.
Calificación: 86/100
Javier